Por: Saúl Pineda Hoyos

Los signos de los tiempos

El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, dibuja un panorama muy optimista en su reciente libro La década de América Latina, una oportunidad real.

Cuesta creer en un escenario tan promisorio como el que describe el autor en sus primeras 90 páginas, después de leer los últimos acontecimientos en México, Guatemala y ahora en Colombia. Pero considero que resulta un balance realista entre desafíos y posibilidades de largo plazo.

Según sus cifras, la participación en el PIB global de los mercados emergentes y de los países en desarrollo aumentó 10% en la primera década del siglo XXI, hasta llegar a 47,1%, mientras que el resto corresponde a las naciones industrializadas. Pero, además las proyecciones que formula el Intal, con base en los pronósticos del FMI, señalan que para 2013 esa proporción pasaría a ser mayoritaria. El peso adquirido por los países asiáticos y la India explican, en gran medida, esta tendencia. Pero el autor también incluye a América Latina en esta nueva dinámica, como resultado del “bono demográfico” del que hoy disfruta la región —debido a una menor proporción relativa de población dependiente—, el surgimiento de una nueva dirigencia empresarial y el fortalecimiento de la clase media en varios países del continente.

En este contexto, resulta sugerente la evidencia que ofrece el autor, según la cual “al tiempo que los países desarrollados han perdido participación como compradores de los bienes que vende Latinoamérica, los países de la región y otras economías emergentes tienen un peso cada vez más notorio”. Esto significaría dos cosas. En primer lugar, que existe un espacio para la integración de los países de América Latina y el Caribe, a través de la profundización de sus acuerdos comerciales y el diseño de estándares que involucren más comercio, inversión y servicios. En segundo lugar, que hay amplio margen para avanzar en acercamientos más decididos que impacten las corrientes de inversión y el comercio con los demás países emergentes, especialmente aquellos que se han constituido en los nuevos motores de la economía mundial.

El valor de texto de Moreno no radica tanto en el planteamiento de nuevos hallazgos, sino en sus énfasis para provocar con cifras actuales una buena lectura de los tiempos en que hoy transita América Latina. Y el mensaje también es claro para Colombia: no sólo de TLC con países desarrollados viven los países.

*Director Cepec Universidad del Rosario.

 

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