Por: Manuel Drezner
El arte y la cultura

Los tebanos en Bogotá

Fue inmenso el desafío de Ricardo Camacho, con el conjunto del Teatro Libre, de tratar de presentar en una sola noche la esencia de lo que queda del llamado ciclo tebano, que está compuesto por tres obras de Sófocles y una de Esquilo. Eso es ir a las raíces mismas del drama, a sus orígenes más profundos, con obras que después de dos mil años siguen siendo de las más grandes producciones del teatro universal. Lo que hizo fue tomar Edipo rey, Edipo en Colona y Antígona, de Sófocles, y Los siete contra Tebas, de Esquilo, resumirlas y de todas ellas hacer una sola noche teatral. Es evidente que al convertir cuatro obras que duran más de doce horas en una sola con poco más de dos horas se debe sacrificar mucho y lo que se ve es entonces el argumento, sin todos los detalles y sutilezas de cada personaje.

¡Pero qué inmenso drama! Vemos cómo el oráculo pronostica que el hijo del rey de Tebas, Layo, dará muerte a su padre y se casará con Yocasta, su madre, y cómo el rey, para evitar esa profecía, ordena matar al hijo. Pero el presunto asesino se conmueve y deja a ese niño, Edipo, en manos de un pastor. Con el paso de los años, por circunstancias del destino, la profecía se cumple. Cuando Edipo descubre haber sido el asesino del padre y haber tenido cuatro hijos con su propia madre, desesperado se saca los ojos. Pero ahí no acaba la historia. Los hijos se declaran en una lucha fratricida originada en que uno de ellos no quiso ceder el turno de reinar al otro, como se había convenido. En esa guerra de hermano contra hermano, ambos mueren y el nuevo rey, Creón, ordena que a uno de ellos lo entierren con todos los honores y al otro lo dejen sin enterrar para que lo acaben los perros y las aves de rapiña. Antígona, la hermana, decide rebelarse contra el rey, su tío, y al enterrar al hermano nuevamente la tragedia se cierne sobre la familia de Edipo.

La anterior es básicamente la historia y ella es contada en la versión que hizo Patricia Jaramillo para Camacho en el espectáculo presentado en el Teatro Libre. La verdad es que es laudable divulgar en esa forma las raíces mismas del teatro. A pesar de que las necesidades de la condensación hacen que ocasionalmente ciertos episodios no sean suficientemente claros, lo que se ve es interesante y, desde luego, impresionante. Hay que recordar que la leyenda de Edipo ha inspirado a muchos escritores, entre ellos García Márquez, quien hizo una versión criolla de la leyenda para el cine, y a Anouilh, el gran dramaturgo francés cuya Antígona es cumbre del teatro contemporáneo. Aquí vimos hace años Edipo rey en una versión de Enrique Buenaventura, pero el experimento de Camacho es laudable y vale la pena ir al Teatro Libre a verlo.

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2019-08-15T21:00:00-05:00

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