Por: Uriel Ortiz Soto

Los TLC, sin mayor divulgación

Hay que aclarar que los TLC que se están legalizando nada tienen que ver con la apertura económica de los años 90, cuando el gobierno de César Gaviria abrió en tal forma las importaciones que nuestra economía sufrió serios descalabros y tropiezos, con el consecuente cierre de varias empresas.

Es conveniente señalar que en los convenios TLC que se tramitan actualmente no hay vencedores ni vencidos, todo depende de cómo los negociadores del gobierno y la empresa privada hayan asumido el papel, con verdadero sentido de responsabilidad y profesionalismo.

Es muy importante que los Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados en las últimas semanas entre Colombia y diferentes países, antes de ser aprobados por el Congreso de la República y pasar a Control Constitucional, se conozcan más a profundidad en su contexto y contenido. Desde luego que el país ve con muy buenos ojos la activa participación del doctor Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi, especialmente con el de Canadá. Sin embargo, no todos los sectores de la producción están conformes, puesto que no se les tuvo en cuenta en las mesas de negociación.

En lo que va corrido del presente año se han firmado los TLC con: Canadá, Chile y los países del Triángulo Sur, que comprende Honduras, Salvador y República Dominicana. El TLC con los Estados Unidos muy posiblemente se estará firmando para finales del presente año. Sin embargo, hay que mirar desde todo punto de vista la pericia y capacidad que pudieron tener nuestros negociadores para definir los Tratados, que a la postre no vayan a perjudicar nuestra economía y resulte nuestro mercado interno invadido de productos que perjudiquen la producción interna con el consecuente desplazamiento de mano de obra y cierre de factorías. Esta advertencia es válida puesto que ya tuvimos la experiencia con el de Mercosur y con los Estados Unidos, que aunque este último se está manejando más con criterio político que técnico fueron muchas las falencias presentadas en la mesa de negociaciones por los representantes del Gobierno y algunos de la empresa privada, lo que dio paso para que los Demócratas estén poniendo todo tipo de trabas para su aprobación final.  

Hay que ser realistas y admitir que hasta la presente fecha los tratados firmados no han tenido la suficiente ilustración para la clase empresarial e industrial del país, quienes son en última instancia los promotores y ejecutores de dichos programas. No olvidemos que un Tratado de Libre Comercio es un convenio de doble carril, es decir, con accesos de exportación, pero también de importación, por lo general con productos libres de arancel. Por consiguiente, si nuestros negociadores no tuvieron la iniciativa de evaluar la demanda interna de cada uno de los capítulos que se negociaron con las expectativas de la oferta y la demanda en los países de los respectivos convenios, muy seguramente que se presentará la inundación de productos similares, con precios más bajos, distorsionando  nuestros mercados y con grave amenaza para la estabilidad laboral del País.

Para que un Tratado de Libre Comercio sea benéfico para las partes, es indispensable conocer un sinnúmero de factores de cada uno de los presuntos socios: la parte social, económica, política y religiosa juega papel preponderante que, aunque no son factores de negociación, sí forman parte de los coeficientes sociales de desarrollo del futuro socio con notable incidencia en los procesos de producción e impacto en los diferentes capítulos negociados. La infraestructura de las vías de comunicación y transporte: terrestre, aéreo y marítimo, son factores determinantes a la hora de firmar los convenios. Todos estos aspectos hay que preverlos antes de su legalización.

Conocer con profundidad la producción interna del posible socio comercial y los avances tecnológicos, son de vital importancia para poder determinar los coeficientes sociales de desarrollo por regiones, municipios, comunidades,  familias y por persona. Si estas evaluaciones no se toman en cuenta, se corre el riesgo de entrar en una negociación sin parámetros sociales definidos que a la larga nos traerán serios problemas de logística y entendimiento comercial.          

Consultor Comercio Internacional

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