Por: Ernesto Macías Tovar

"Los trapos al sol"

"Al hombre que sacó los trapos al sol le llegó la noche", titula un poema de las Tertulias Fotográficas de Juan Calle. Y bien podríamos parafrasear al ilustre artista para señalar otra de las salidas en falso del irascible presidente Juan Manuel Santos.

Una de las estrategias de Santos para manejar a la opinión y buscar resultados en las encuestas es la de soltar globos con frases rimbombantes a manera de “cortinas de humo” para acallar la crítica. Por ejemplo, el año pasado ante la incapacidad para enfrentar los estragos del invierno, acudió al libreto y afirmó: "la maldita 'Niña' ha sido el karma de mi gobierno". En otro momento difícil de aquellos que han afectado su imagen y con el fin de congraciarse con sectores populares dijo que su reforma tributaria haría “chillar a los ricos”. Y, tal vez la única frase pomposa que traduce una realidad en el gobierno es la de “repartir la mermelada en toda la tostada”, debido al crecimiento desbordado de la burocracia que ha llegado a niveles históricos.

Últimamente, y ante la caída libre que sufre su imagen, soltó otra frase de su repertorio distractor, acudiendo a una interpretación amañada y tergiversada de un estudio contratado por su gobierno, que no mostró, pero sí utilizó falazmente con el único propósito de hacerle daño a su mentor; dijo Santos: "todas las noticias negativas del país en el exterior provienen de las Farc y del presidente Uribe". Y a renglón seguido aseveró: “ese es un sapo que me tengo que tragar". A esto le respondieron en la redes sociales que es el uribismo el que se está “tragando el sapo” de su elección.

Así mismo, conservando el estilo pendenciero que hoy lo acompaña, Santos apareció como el niño en la escuela que trata de amedrentar a su maestro, frente a quien se siente débil, advirtiéndole que si lo sigue reprendiendo le saca “los trapos al sol”. Otra salida en falso. Un presidente no puede convertirse en comadreja o vecina chismosa. Y si tiene algo de su mentor para denunciar está en la obligación de hacerlo.

Si con su amenaza de “sacar los trapos al sol” se refiere al papel que ha jugado desde su elección cuando instituyó una campaña soterrada en contra de su mentor, tal vez por encargo de sus nuevos amigos del poder o por su propia condición humana, es abominable. Lo cierto es que oculto tras de un fingido mantra para encubrir su participación directa, puso a sus ministros frente al retrovisor a organizar shows mediáticos en ciertos medios, endulzados con mermelada, para provocar escándalos de corrupción. Y, como todo lo de este gobierno, se quedaron en anuncios y algarabía. Desde luego, en parte logró el propósito de hacer el daño.

Ahora, si el Presidente se muestra irritable porque cree que a cambio de él tomar la iniciativa es a él a quien le sacan “los trapos al sol” cuando le dicen que la seguridad se deterioró, que las locomotoras no arrancaron, o que el país se está descuadernando en sus manos, debe más bien “tragarse el sapo”, dejar la soberbia y ponerse a gobernar porque se le agota el tiempo. De lo contrario, ahí sí, como dijera el poeta: “al hombre que sacó los trapos al sol le llegó la noche”.

@emaciastovar 

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