Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Los triunfos siniestros del cartel

ASÍ COMO A PABLO ESCOBAR NO LE importó sacudir al país con terror, tampoco a su más cercana semejanza, el cartel de Uribe, le ha preocupado hacer lo que sea para salirse con la suya, no sólo con la delictuosa aprobación del referendo.

Uribe pide a la Corte Suprema que lo reciba y se presenta con su banda de áulicos, en la que sólo hizo falta “Job”, el otrora contertulio de la “Casa de Nari”. Grande debió ser la sorpresa de los anfitriones que tuvieron que soportar la grosería de que Uribe habilitara como sus interlocutores a quienes hace unos meses fueron investigados por conspirar contra la Corte, de la mano de uno de los agentes de la oficina de Envigado. Pero no tuvieron pudor, humillaron de nuevo a la justicia, dándole caramelo con escoltas y carros blindados, como si no hubiese quedado ultrajada para siempre la dignidad de la rama judicial.

Pero a eso no se limitan las audacias de este nuevo cartel. En la Federación de Cafeteros ya impuso al nuevo gerente, generando división en el gremio, por primera vez en la historia. En el conservatismo quedó claro que quien da las órdenes es Uribe; él decide quién es precandidato y hasta cuándo, y si habrá o no consulta.

La joya de la corona es el fraudulento trámite del referendo, transmitido en vivo y en directo. No han dejado de cometer un solo delito, con tal de hacer valer unas mayorías corrompidas que se sienten a salvo por sus fechorías si continúan en el poder. Todos se han ido de bruces, ni siquiera han advertido las deslealtades de quien para saciar su ambición reeleccionista ha propiciado el deterioro de la imagen de sus más obsecuentes, entre otros, Andrés Felipe Arias, que de precandidato azul pasó a quintacolumnista del referendo de su amo.

El cruce de mensajes desde el blackberry con Bernardo Moreno, en uno de los cuales Arias confiesa que le “toca caer a estrategias bajas por Uribe”, hará historia, como su insólita justificación de que ese inusual diálogo palaciego fue de “buena fe y mamando gallo”. Qué raro, que sólo ahora sonría el uribismo.

Da tristeza el Congreso, donde el ministro Valencia Cossio y un batallón de asesores se deslizan de un pupitre a otro, tratando de que la manada no se ausente, o hablándoles al oído a los parlamentarios que luego sumisamente cumplen órdenes para hacerle trampa a la Constitución. En la cumbre del poder se aplauden entre ellos y se creen sus mentiras, como la que sostuvo el embajador en la OEA, al pedirle a otro bocón intolerante como Chávez, que no siembre más odio, que no denigre ni se burle de sus opositores, que no persiga la prensa, como si eso no fuese el eje de la doctrina Uribe aquí en Colombia.

Todo se hace en nombre de la mayoría, creyendo que eso es democracia, cuando la están destruyendo. De estos pregoneros falsos de la voluntad popular, Luigi Ferrajoli sentenció que “siempre resulta posible que con métodos democráticos se supriman los propios métodos democráticos”, como en las “terribles experiencias de los nacionalsocialismos y de los fascismos del siglo pasado, que conquistaron el poder de forma democrática y luego lo entregaron ‘democráticamente’ a un jefe que suprimió la democracia”.

Adenda Nº 1. ¿Será que el desfile de parlamentarios por la Corte Constitucional, tuvo que ver con la inexequibilidad del acto legislativo 01 de 2008, y lo que deberá entenderse por sustitución de la Constitución? Como esa decisión afectará el referendo reeleccionista ¿será que hubo también llamadas presidenciales?

Adenda Nº 2. Insólito. Uribe terminó la cumbre de Usanur pidiéndole al presidente del Ecuador que haga lo que allá sí no se puede hacer: interferir en la justicia y llamar a los magistrados para que decidan los litigios a gusto del ejecutivo.

 

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