Por: Aura Lucía Mera

Los verdaderos enemigos

LAS NOTICIAS NO PUEDEN SER MÁS escabrosas. Todos los días, periódicos y noticieros se nutren de personajes que condenan, que investigan, que extraditan, que indagan, que desenmascaran.

Y lo peor es que si se escarba más profundo, como cuando se tiene un forúnculo y hay que apretarlo hasta que salga toda la “materia”, los verdaderos culpables casi jamás salen a flote.

Es alentador, como lo comentaba Mauricio Vargas en una tertulia periodística en Cali hace pocos días, donde corrieron chismes políticos sensacionales y de rechupete, que ya saldrán poco a poco a la luz, es alentador, repito, que Colombia es uno de los pocos países que manda sus dirigentes a la cárcel. En ningún otro país están encanados tantos congresistas, militares, contratistas, políticos, etc. No están todos los que son, pero poco a poco irán cayendo como pepas de guaba…

Sin embargo, y quiero referirme explícitamente a esta catástrofe invernal, que ha afectado barrios supuestamente bien ubicados, porque los de alto riesgo son otro tema. Los verdaderos culpables son los constructores. Sí. Los constructores y los curadores. Se sabe muy bien que en Chía, para poner un ejemplo, era conocido que los terrenos que se inundaron no eran aptos para construir. Sin embargo, con la complicidad de alcaldes y curadores, los constructores lograron sacar todas las licencias para hacer lo que les diera la gana. Llenarse los bolsillos y  “chao candao”. La culpa no la tienen los ríos. La culpa no es de la naturaleza. La culpa es de la ambición desmedida, la corrupción, el manilarguismo de funcionarios y las coimas que circulan a diestra y siniestra.

Así también sucede en Cali, en el sur, en el norte, en el occidente y el oriente. Aparecen casas, edificios, barrios enteros, en terrenos donde se sabe de antemano que ocurrirá tarde o temprano una tragedia. Me refiero a estas dos ciudades, que son las que conozco a fondo, pero también sucede en Medellín, los Santanderes, Huila y demás.

Estos constructores, estos curadores, estos alcaldes de bolsillo jamás caerán. Ellos son, en últimas, los verdaderos enemigos de la naturaleza. Lo mismo que los que deforestan las cuencas. Tampoco caerán los incontables ministros de Transporte que en décadas y décadas no han hecho nada para que el país tenga una infraestructura vial adecuada y digna. Desde Mamatoco se aceptan carreteras principales y secundarias de pésima calidad. No existe un verdadero ministro de Transporte que se haya puesto los pantalones donde son para acabar con la vagabundería de las carreteras en Colombia. Reto a que me nombren uno. Y el ex-Uriel, para poner ejemplo reciente, se pasó ocho años diciendo mentiras y tapando con babas las trochas colombianas.

A ver si algún día se escarba hasta el fondo. Nos llevaríamos muchas sorpresas. Las cárceles no darían abasto. La codicia de los constructores no tiene límite. Venden la madre si les pagan bien, o construyen en su lápida. A ver si algún día alguno de ellos o algún curador saca la cara. Lo dudo. Todos están a buen cobijo, con magníficas cuentas corrientes y caras de yo-no-fui...

¿Será que algún ciudadano, gobernante, fiscal, procurador, veedor, lo que sea, le pone el cascabel a esos gatos? Lo dudo. O a lo mejor, nadie sabe. Mientras tanto, sigamos comiendo de nuestro propio cocinado…

Buscar columnista

Últimas Columnas de Aura Lucía Mera