Por: Julio Carrizosa Umaña

Los wayuus, la energía y el agua

El nuevo atlas del Ideam muestra el potencial de energía solar y eólica del país. La Guajira es uno de los sitios en donde este potencial es más alto y por eso es urgente que los wayuus se organicen para gozar de este privilegio ambiental.

Un megaproyecto de energía alternativa en La Guajira podría generar uno de los ejemplos de buen vivir que el país necesita para creer en la necesidad de un acuerdo pacífico. Hoy el Estado tiene la información científica, las instituciones y los recursos técnicos necesarios para realizar un gran proyecto que mejore radicalmente las condiciones de vida de una comunidad tradicional, que constituya ejemplo internacional de adaptación al cambio climático y muestre al país la posibilidad de uso adecuado y sostenible de un socioecosistema en paz.

El Ideam, Gaviotas y varias universidades colombianas, públicas y privadas, han organizado grupos de investigación y desarrollo de energías alternativas. Algunos de estos grupos, como el de Gaviotas, tienen una larga historia que los coloca como pioneros en el continente en innovaciones tecnológicas para mejorar las condiciones de vida de regiones enteras. El grupo de Eafit ha obtenido reconocimientos especiales en competencias entre vehículos solares. Los grupos de arquitectos, ingenieros y urbanistas interesados en estos desarrollos son numerosos. En esta semana, por ejemplo, se inicia en Cali la versión colombiana del Solar Decathlon creado por el Departamento de Energía de Estados Unidos en el año 2002.

Tenemos todavía tiempo para que las regalías del carbón se inviertan adecuadamente en el diseño de un megaproyecto de generación de energías eólicas y solares en la península; empresas públicas y privadas del sector podrían interesarse en realizar un proyecto tan rentable y benéfico.

En el caso de La Guajira, convertir su territorio en generador masivo de energía podría solucionar algunos de los problemas fundamentales de la comunidad wayuu. Contar con energía abundante significaría poder desalinizar el agua indispensable no sólo para que la comunidad prospere sino para conformar grandes proyectos de producción agropecuaria, como se ha hecho en los desiertos de Israel. La fortaleza cultural y la capacidad secular de sobrevivencia que han mostrado los wayuus, la comunidad étnica más grande de Colombia, lleva a esperar que ellos mismos, con la necesaria colaboración del resto del país, puedan transformar su territorio.

 

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