Por: Columna del lector

Luis Alfredo Ramos, el presidente que Colombia necesita

Por María Camila Parra

Elegir presidente para el año 2018 supone en principio asegurar o no el respaldo al acuerdo de paz firmado con las Farc, pues aunque el ejecutivo no podría en cualquier caso revertir los efectos de puntos ya previstos como la participación política del grupo ex guerrillero, si podría entorpecer los procesos arguyendo posiciones ideológicas.

Para el periodo 2018-2022 se necesita un presidente cuya filiación política no le impida desconocer el pluralismo en dicho escenario, ni ignorar los avances hechos por el Gobierno Santos. Se requiere un personaje conciliador que concluya que “no hay que hacer trizas los acuerdos, hay que construir sobre lo construido”, como lo ha señalado en medios Luis Alfredo Ramos.

Esa es la postura de un candidato respetuoso con la participación política del pueblo Colombiano. Un candidato no aficionado que pretende que las mayorías avalen, como no ocurrió en las votaciones del 2 de octubre del 2016, el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Un hecho de suma importancia cuando se entiende que ese aval constituye el éxito del proceso de reintegración y reconciliación.

Colombia necesita un candidato que piense en grande, que piense en el país y no solo en Bogotá y sus problemas de movilidad. Se necesita alguien que conozca el territorio colombiano y que a su vez tenga reconocimiento de parte de él y no precisamente por su orientación sexual ni por sus intereses económicos, sino por su trayectoria y eficiente gestión en la administración pública, tal y como la ha tenido Ramos en los cargos de concejal, miembro de la Cámara de Representantes, alcalde, embajador, ministro de Comercio Exterior y gobernador.

En este último cargo Ramos logró reducir los índices de pobreza en Antioquia del 51 % al 37,8 %; ejecutó proyectos de desarrollo vial impulsando las “superautopistas”, entre ellas la Autopista de la Montaña; promovió políticas de gratuidad y bilingüismo en la educación; fortaleció los planteles y sedes para la Fuerza Pública, logró el 100 % en la cobertura de salud en el departamento. No descuidó ningún sector de Antioquia, tuvo logros en materia medioambiental, agroindustrial, y hasta minera.

Viene para la carrera política de Ramos la Presidencia, que en las elecciones pasadas se vio frustrada por falsas declaraciones que lo acusaban de presuntos vínculos con paramilitares, señalamientos que ya han sido desmentidos por las autoridades competentes frente a la Corte Suprema de Justicia.

Actualmente se ha pretendido vincularlo en el embrollo de corrupción destapado en la Corte Suprema, sin embargo Ramos ha declarado públicamente que no ha tenido vínculo alguno con magistrados de la Corte, que Gustavo Moreno fue uno de los cuatro abogados que tuvo a lo largo de su proceso y que nunca recibió de parte de este último ni de ningún tercero presiones para conseguir resultados a su favor.

No son comparables de ninguna manera los procesos de Musa Besaile y Hernán Andrade con el de Luis Alfredo Ramos, no existen pruebas ni acusaciones contra Ramos y aún así sigue esperando un fallo absolutorio.

Tres años privado de su libertad por cuenta de falsos testigos, ¡que se haga justicia! Que sean cuatro en la Presidencia. #YoCreoEnRamos.

 

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