¿Qué se sabe de la recaptura de Aida Merlano?

hace 1 hora
Por: J. William Pearl

Machismo

La Real Academia Española (RAE) define el machismo como la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. En Colombia estamos hasta ahora haciendo conciencia de esta realidad, pero existen, gracias a Dios, personas que quieren abolir esta costumbre. ¿Podrá Colombia evolucionar más rápidamente?

El 26 de septiembre la Unión Europea dio a conocer la Escuela Nacional de Desaprendizaje del Machismo (Endema), que entre sus objetivos tiene la transformación de la cultura y los imaginarios colectivos como un medio para acabar el machismo y otras maneras de discriminar que afectan tanto a mujeres como a hombres.

Las mujeres en Europa ocupan un 33% de los cargos en las asambleas regionales. En Colombia solamente se llega al 15% en cargos de elección popular, como son alcaldías, concejos, asambleas y gobernaciones; en el Congreso tienen solamente un 20 %. Este número nos pone lejos de la región, en donde el porcentaje es de 30 %, y del promedio mundial, que es del 24 %. La desigualdad es clara en el ámbito laboral. Hay en América Latina diferencias considerables con la Unión Europea, donde se alcanza el 20% en países como Austria o República Checa. Así mismo, el número de mujeres en el mando empresarial es bastante pequeño: en abril de 2016, las mujeres representaban el 23% de los miembros que componían las juntas directivas de las empresas más grandes y que cotizan en bolsa en los países de la Unión Europea.

Las cifras del proyecto Ganar-Ganar en América Latina, llevado a cabo por la OIT y financiado por la Unión Europea en seis países de la región (incluida Colombia), concluyeron que el 45,1% de las mujeres que tienen un título universitario no participan en el mercado laboral y las mujeres ganan cerca de 35% menos frente a sus pares masculinos.

Es importante mencionar la relevancia que los grupos LGBTI tienen en este asunto pues estos son percibidos como una violación a sus roles, aun cuando cada día son más vistos como parte activa de la sociedad, al entenderse y aceptarse las diferencias que existen entre estos y los demás. Es un largo camino que hace falta, en el que Europa principalmente y los Estados Unidos avanzan a buen ritmo, aunque en esas regiones muchos piensen que el proceso avanza lentamente.

Es importante comprender la cultura colombiana para entender las manifestaciones de actuar diferentemente a lo tradicional, ya que esta (la cultura) se aprende, no se lleva en la sangre. No solamente son machistas los hombres, también a muchas mujeres que crecieron con tal idiosincrasia les cuesta también cambiar, o no quieren hacerlo. En las nuevas generaciones es bien diferente, pues no solamente las mujeres luchan por la igualdad, también los hombres, un síntoma de que la situación está generando un cambio en las costumbres, lo que es muy bueno para la diversidad y en especial para Colombia, que lentamente está evolucionando.

Nota. Esta columna aparecerá de nuevo el 14 de enero.

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