Por: Óscar Alarcón

Macrolingotes

El cardenal colombiano Alfonso López Trujillo (no confundirlo con López, el bueno) frustró las aspiraciones del hoy papa Francisco de llegar a ese importante cargo en el cónclave de 2005, cuando se eligió a Benedicto XVI.

Según el diario de un cardenal, no identificado, que en ese año publicó la revista italiana Limes, el cardenal Ratzinger, a pesar de haber ganado en todas las votaciones, no alcanzaba llegar a las dos terceras partes necesarias porque lo bloqueaba el respaldo que le daban al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio. En el primer escrutinio, el de tanteo, cumplido en la mañana del 18 de abril, Ratzinger obtuvo 47 votos; de segundo quedó Bergoglio. Entonces el hoy papa medio aspiraba porque tenía un solo pulmón. En la segunda votación, Ratzinger subió a 65 y Bergoglio a 40. En la tercera, Ratzinger llegó a 72.

Hubo, según cuenta el diarista, “gran preocupación entre los purpurados que auspiciaban la elección del cardenal Ratzinger”. Bergoglio permanecía en silencio mientras el cardenal López Trujillo intentaba convencer a las demás suramericanos de que no debían optar por el argentino, ya que no había, distinta de Ratzinger, ninguna auténtica alternativa.

El cardenal de Milán, líder de los reformistas, Carlo Mari Martini (fallecido en agosto pasado), aspiraba a ser el tercero en discordia, pero su estado de salud imposibilitó sus aspiraciones. Entonces sufría una incipiente enfermedad de párkinson.

Al final, en la cuarta y definitiva votación, Ratzinger alcanzó una mayoría suficiente de 84 votos y Bergoglio descendió a 26. “En la Sixtina hubo un instante de silencio, seguido de un largo y cordial aplauso”, anota el cardenal incógnito. Al término del cónclave, el cardenal belga Golfried Daneels, el único que lamentó en público la elección de Ratzinger, pronunció la siguiente frase: “Aún no ha llegado el momento de elegir un papa hispanoamericano”.

Con seguridad que en esa ocasión los cardenales brindaron con Martini. Y Bergoglio debió pensar como Maturana, que perder es ganar un poco.
 

 

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