Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

Durante muchos años existió entre nosotros la controversia de por qué tenía que llamarse al designado (que era lo que hoy es el vicepresidente) para hacerse cargo del poder cuando el presidente titular viajaba al exterior en ejercicio de sus funciones. En la práctica había dos mandatarios: el que estaba fuera y el que estaba dentro.

En el gobierno de Carlos Lleras Restrepo el Congreso eligió designado a Julio César Turbay Ayala, con quien aquél nunca tuvo buenas relaciones, tanto que nombró como jefe de la Casa Militar de Palacio al general Gustavo Mata… Moro, por si las moscas. En 1967 a Lleras le tocó viajar a Punta de Este a una reunión de jefes de Estado y para no darle la “palomita” a Turbay dejó encargado del gobierno a su ministro de Justicia, Darío Echandía. El decreto respectivo fue demandado ante el Consejo de Estado por el abogado César Castro Perdomo y el alto tribunal declaró su nulidad, y señaló que a quien se debió encargar era al designado. Pero el fallo salió meses después, cuando el presidente titular ya había regresado, el ministro Echandía ya había gobernado y Turbay estaba resignado.

Para evitar que esas situaciones se repitieran, y que durante los viajes al exterior de los presidentes hubiera dos gobernantes (uno afuera y otro adentro), durante la administración de Alfonso López Michelsen se aprobó por el acto legislativo número 1 de 1977, la figura del ministro delegatario, que se mantuvo en la Constitución de 1991. De ninguna manera ese ministro es presidente sino que se encarga de los actos domésticos mientras el titular cumple las funciones internacionales en el exterior. Pero hay una condición, que el ministro debe ser del mismo partido o movimiento del presidente, cosa que no ocurría con Germán Vargas Lleras, a quien dejaban en esas funciones. Una decisión en ese sentido acaba de expedir el Consejo de Estado. Vargas, como se sabe, llegó al partido de gobierno luego de los resultados de la primera vuelta, cuando dio un cambio radical.

En consecuencia, desde esta semana, el delegatario será el ministro de Comercio Exterior, a quien por eso le esperan días granados.

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