Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

Llama la atención que sean los conservadores quienes impulsen y defiendan el proyecto antiaborto y sean ellos mismos, encabezados por su director, José Darío Salazar, quien en el momento en que se hundió la propuesta haya amenazado con ir a las calles, con sábanas y todo (sábanas de motel, según su expresidente Andrés Pastrana), para recoger firmas tendiente a convocar un referendo. Sostienen ellos que la vida no es de los hombres sino del Creador.

Pero ¿así pensaban los que en la Edad Media, en nombre de Dios, promovieron las guerras religiosas? Y ellos, los conservadores criollos, ¿acaso no fueron los defensores de la pena de muerte en el siglo XIX? La mantuvieron hasta en la Constitución de 1886 y sólo en 1910 otros sectores políticos lograron derogarla. Pero, no contentos con eso, en 1925 quisieron implantarla nuevamente. Entonces fue célebre el debate en el Senado entre Antonio José Restrepo, liberal y acérrimo enemigo de la propuesta, y el poeta conservador Guillermo Valencia.

Cuentan que ese ha sido uno de los más espectaculares debates en nuestro Congreso. Se dijeron de todo, con una ilustración raras veces expuesta en el Capitolio. Pero Valencia, ante la falta de argumentos, acudió al ataque personal. Le dijo a su rival que “la naturaleza fue sabia al negar descendencia a Antonio José Restrepo”.

Para fortuna del país y de la vida, la propuesta se negó y, después de algún tiempo, cuando alguien trató de reconciliarlos, Ñito Restrepo (así lo llamaban), todavía dolido, le respondió: “Nada, nada, ese hombre me ofendió el espermatozoide”.

Miguel Antonio Caro, hijo de uno de los fundadores del conservatismo, señalaba que la diferencia entre los partidos es que “los conservadores son más ladrones que los liberales y los liberales más asesinos que los conservadores”. Hay quienes aseguran que es lo contrario.

De todas maneras, hoy los conservadores dicen defender la vida, pero con sábanas y verrugas. Sobre todo, como dice un amigo, cuando las sábanas de los moteles son peculiares.

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