Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

EL ARTÍCULO 233 DE LA CONSTITUción venezolana define claramente cuándo se producen las faltas absolutas del presidente de la República, lo cual no sucede con el artículo 234 que es confuso para precisar cuándo hay las faltas temporales. Esto originó una controversia a propósito de la permanencia en Cuba del presidente Hugo Chávez.

Independientemente del tema constitucional, la verdad fue que el mandatario enfermo no deseaba que se repitiera la historia de cuando en 1908 el presidente Cipriano Castro viajó a Alemania para un tratamiento de sus riñones y no pudo regresar porque su “compadre” Juan Vicente Gómez le dio golpe de Estado y permaneció 27 años en el poder. Luego, parece razonable la actitud del jefe del Estado actual, así en su gobierno haya más de un Maduro.

De todas maneras  se supone que en el tratamiento que se le hizo en la isla fue necesario aplicarle varias veces anestesia general. Cuando ello ocurrió, ¿el mandatario estaba en pleno uso de sus facultades? En ese estado al paciente se le priva de su sensibilidad en todo el cuerpo. Muy distinto es cuando la persona duerme, momento en el cual los sentidos están inactivos o en suspenso y la sensibilidad no se pierde. La persona, en estas circunstancias, está predispuesta a reaccionar. Cosa distinta ocurre cuando hay anestesia, porque entonces el único que duerme tranquilo es el médico.

Sin embargo no falta quien ahora asegure que es “puro cuento” eso de que Chávez esté enfermo. Así me lo discutió un amigo. Y yo incrédulo le comenté: “Pero ¿no lo viste, tan delgado como regresó?”. “Pero quién no rebaja después de un mes en Cuba” —me respondió con la misma convicción con la que defiende su tesis de que la enfermedad es “puro cuento”.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Óscar Alarcón

Las frases de Gaitán

La larga espera

El caso Carrasquilla

A propósito de “mermelada”

Los auxilios del 86