Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

También las grandes derrotadas en lo que tiene que ver con la reforma a la justicia son las altas cortes, no la Constitucional.

Los de la Suprema y los del Consejo de Estado comenzaron a colaborar en la redacción, luego se retiraron y regresaron cuando les mantuvieron sus privilegios y le dieron ñapa. Varios de sus miembros se convirtieron en cenadores, organizando comidas en sus casas con congresistas, en la búsqueda del aumento de sus períodos. El presidente del Consejo de Estado, Gustavo Gómez, en célebre reportaje en este periódico con Cecilia Orozco (20 de mayo), defendió esas actividades extracurriculares al señalar que ese lobby era una búsqueda de opinión y por una “vivencia humana”. Y además, también dijo con inspirado acento, que muchos de sus colegas, que no se encontraban en el régimen de transición de pensiones, no podían salir de la corporación para “vivir de la nada”. Hoy ese mismo magistrado aparece cobrando el triunfo del hundimiento cuando no hizo más que impulsarla en la sombra, a pesar de salir combatiéndola en la Plaza de Bolívar. Hay el caso de un magistrado de la Sala Laboral de la Corte, quien después de haber organizado varios de esos convites, quedó como Ricaurte en San Mateo, en átomos volando.

¿Y qué decir del magistrado de la Sala Penal, Sigifredo Espinosa, a quien se le venció el período la semana pasada pero confiado en que lo de la reforma era un hecho aplazó para dentro de doce años el homenaje que le iban a hacer de despedida? Es el mismo que archivó una investigación contra un senador que casualmente fue uno de los conciliadores de la reforma. Y también el mismo que le fue a pedir al presidente Uribe un “puestecito” para su hijo, quien acababa de terminar medicina. La situación ahora sí le quedó espinosa.

En el otro escenario, los del Consejo de la Judicatura, andan felices. El presidente de la Sala Administrativa, Néstor Raúl Correa Henao, organizó gran festín para celebrar esa resurrección entre los muertos. Y no la hizo en sala, sino en un gran salón.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Óscar Alarcón

Estado social de derecha

La banda presidencial

La consulta y las dietas

Núñez y Uribe

El nuevo país