Por: Óscar Alarcón

Macrolingotes

HAY HECHOS HISTÓRICOS QUE HAN tenido origen en cosas intrascendentes. El 20 de julio, que estamos próximos a celebrar, fue porque los criollos le pidieron prestado un florero al español, José González Llorente.

Dijo que no, y allí comenzó una rebelión de los santafereños contra el rey de España que se considera como el inicio de nuestra independencia. Me imagino que nuestros compatriotas, en represalia por no habérsele atendido la solicitud, le dijeron de todo al español, le recordaron a su progenitura y quizá por eso el hecho se conoce en la historia como el Florero de Llorente, y no como el Florero de González.

~~~

El inicio de las disputas entre el país del norte y Panamá tuvo también origen en otro hecho intrascendente. El 12 de diciembre de 1846 nuestro país protocolizó un tratado con los Estados Unidos que se llamó Mallarino-Bidlack, porque lo suscribieron el canciller de la Nueva Granada, Manuel María Mallarino y el de los Estados Unidos, Benjamin A. Bidlack. Desde entonces nuestra nación renunció a preservar el tránsito y el movimiento de personas en donde años después se construiría el Canal de Panamá. Es que los Estados Unidos del norte creen que lo estados del sur también son del norte.

El 5 de abril de 1856 un gringo, Jack Oliver, dio papaya, se metió en hondura y protagonizó lo que se conoce como la “tajada de la sandía”. Es un hecho histórico en el istmo, como el Florero de Llorente entre nosotros. Oliver pidió al vendedor de frutas, José Manuel Luna, una tajada de sandía o de patilla, y no quiso pagarla. Se armó la de Troya entre norteamericanos y nativos y hubo un problema internacional (lo de Santos y Ecuador hoy, es pelea de ángeles en relación con lo que sucedió): 16 gringos muertos, igual número de heridos y un muerto y 18 heridos panameños. Fue necesario aplicar el tratado de 1856, resultado de lo cual la Nueva Granada tuvo que pagar 587.603.11 pesos oro por indemnización y perjuicios a los americanos del norte y sumas similares a los franceses e ingleses que también reclamaron.

Luego, no hay que dar papaya… ni sandía.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Óscar Alarcón

El sueldo de los congresistas

Las memorias de Santos

Moción de censura

Adiós, Roberto

Las frases de Gaitán