Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

LA FAMILIA HOLGUÍN HA SIDO UNA de las más rancias bogotanas, a pesar de que sus orígenes se remontan al Chocó.

Dos de ellos (Carlos y Jorge) fueron presidentes de la República y han estado emparentados con otros que también lo han sido. El primero de ellos se casó con una hermana de don Miguel Antonio Caro y los dos —me refiero a Carlos y a Caro— fueron soportes y figuras muy importantes en la Regeneración de Rafael Núñez.

Pero no sólo se destacó en el país sino que además don Carlos Holguín departió en Europa con la aristocracia de finales del siglo XIX, cuando se desempeñaba como embajador en Londres, habiendo sido gran amigo y “compadre” de la reina Isabel II de España, madre de Alfonso XII, tatarabuelo del actual rey don Juan Carlos de Borbón.

Pues en manos de una Holguín, entiendo que de la misma familia, se halla el manejo de las relaciones exteriores del gobierno de Santos ¡Cómo han cambiado los tiempos! Mientras don Carlos Holguín departía con la aristocracia europea, la canciller María Ángela Holguín lo hace con el paraguachón de Chávez.

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Pasó de moda el Ubérrimo con el cafecito tomado sobre caballos de paso. Ahora es en Mesa de Yeguas de Anapoima donde se reúne el Gobierno. Esta población fue sede del Ejecutivo entre 1898 y 1900, cuando el anciano presidente Manuel Antonio Sanclemente, imposibilitado de vivir en Bogotá y víctima de la ley de la grave edad, se la pasaba entre Anapoima, Tena y Villeta. Entre tanto su círculo de amigos avalaba los actos oficiales con un sello de caucho con su firma auténtica.

Otras poblaciones vecinas de la capital también fueron sede de mandatarios. El 8 de febrero de 1887, Núñez le envió un cable a Eliseo Payán, encargado del gobierno y por estar molesto con su gestión, para anunciarle que desde Girardot reasumía el cargo de presidente. Y ni hablar del general Rojas Pinilla, quien desde Melgar preparó el golpe a Laureano Gómez y desde esa población “calentó” más de una medida e hizo nombramientos.

 

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