Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

A MUCHOS HA MOLESTADO QUE LA secretaria de Estado de los Estados Unidos, doña Hillary Clinton, hubiera lanzado una frase de cartel según la cual México se está pareciendo cada día más a Colombia, cuando la verdad es que nosotros hemos querido igualarnos a ellos en varias oportunidades.

Por ejemplo, el general Rafael Reyes se dejó unos bigotes de puntas para arriba, parecidos a los del presidente mexicano Porfirio Díaz. Lo admiraba tanto que lo quiso imitar en todo, hasta en la reelección. El mandatario mexicano tuvo un primer gobierno de 1876 a 1880 y derogó la Constitución para hacerse reelegir indefinidamente, razón por la cual ocupó la jefatura del Estado durante 35 años, hasta 1904. Su lema fue el de “mucha administración y poca política”.

Reyes lo visitó antes de posesionarse y también dijo que su gobierno era de más administración y menos política. Alguna vez don Jorge Holguín, elogiando al mandatario colombiano, dijo que era un producto nacional, a lo cual respondió don Miguel Antonio Caro que era una definición muy buena, muy acertada, “pero lo que está sucediendo es que el general Reyes le ha dado por imitar a Porfirio Díaz y nuestro producto nacional quiere ser producto mexicano”.

En su propósito de imitarlo, también hizo cambiar la Constitución, en donde se dijo: “El período presidencial en curso y solamente mientras esté a la cabeza del gobierno del señor general Reyes durará una década que se contará desde el 1°. de enero de 1905 al 31 de diciembre de 1914”.

Así las cosas, nosotros sí nos hemos parecido a los mexicanos; no es más que pasar por la Caracas para ver la cantidad de mariachis, vestidos como los de la Plaza Garibaldi. Que suceda lo contrario no es raro; lo que pasa es que a la señora Clinton a veces se le suelta la lengua, no la Lewinsky.

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