Por: Óscar Alarcón

MACROLINGOTES

MÁS DE UN TURISTA NO QUISO LANzar, de espalda, la moneda en la Fontana di Trevi; muchos de los que asistieron a la beatificación de Juan Pablo II adelantaron su regreso o tomaron otra ruta; las calles, hace ocho días, estaban vacías en esa hermosa ciudad y, por primera vez, todos los caminos no conducían a Roma.

Hace 33 años, Raffaele Bendandi había predicho que el 11 de mayo esa ciudad iba a desaparecer, razón por la cual el 20 por ciento de los romanos no fueron al trabajo y las tiendas y almacenes estuvieron cerrados “por inventario”.

Casi se repite la historia de un relato verbal de García Márquez, que se convirtió en la película: “Presagio”, cuando una señora, muy de mañana, al momento que estaba sirviéndoles el desayuno a sus hijos, muestra cara de preocupación. Le preguntan qué le pasa y ella responde: “No sé, pero he amanecido con un presentimiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo”. Ellos se ríen y le dicen que está loca, pero cuando uno de los hijos va a jugar billar, en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el adversario le dice: “Te apuesto a que no la haces”. Todos se ríen y en efecto la falla. Le preguntan por qué no acertó y da una razón: “No se, es extraño. Me parece que es cierto lo que me dijo mi mamá esta mañana, es que en este pueblo algo va a pasar hoy”.

Se corre la bola, funciona radio bemba y todos ya saben que algo va a pasar, hasta el punto que al mediodía la gran mayoría ya conoce el rumor. Llega un momento de tal tensión que todos están desesperados, hasta cuando uno agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y afirma que antes de que pase cualquier cosa, él se va. El ejemplo lo sigue otro, y otro más, hasta cuando el pueblo queda solo. Y la señora del presagio, de las últimas en salir, comenta: “Yo dije que algo muy grave iba a pasar y me dijeron que estaba loca”.

La verdad es que quien predijo hace 33 años que el 11 de mayo algo iba a pasar en Roma, se equivocó por 1.300 kilómetros porque hubo una fuerte terremoto en la región de Murcia, en España. Roma quedó intacta. Y hoy todos los caminos a ella conducen.

 

 

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