Por: Óscar Alarcón

Macrolingotes

¿Quién le puso el name a la María Namen? A propósito de lo que se escribió aquí hace ocho días, son varias las versiones que me han llegado sobre quién tuvo el ingenio de ponerle el nombre de una mujer a la botella de a litro de Old Parr

Me enviaron el recorte del diario vallenato El Pilón, en donde Jaime García Chadid relata la increíble y triste historia de la cándida botella, tan desalmada, tan apreciada y tan apetecida, que se vio bautizada cuando un grupo de vallenatos pasaba nuestra frontera con destino a Venezuela. Iban en bus para un matrimonio en el vecino país cuando, a mediodía del 25 de mayo de 2001, Álvaro Araújo Noguera, exministro de Agricultura de López Michelsen, hizo la recolecta para comprar dos botellas de whisky. El dinero se lo entregó a Alonso Sánchez Mejía —padre del escritor Alonso Sánchez Baute—, a quien comisionaron para ir en la búsqueda de tan apreciado licor.

—Oye —dijo al dependiente del pueblo—, dame dos botellas de Old Parr.

—¿De cuál?

—De las grandes, de esas que se parecen a María Namen.

La denominación, por supuesto, dio lugar a grandes risotadas. Y desde entonces la Old Parr de mil c.c. quedó bautizada, sin agua eclesiástica, pero sí con agua escocesa. La historia tiene un otrosí. Me cuentan que a la botella pequeña la llaman Ahirlen Pérez, señora de la sociedad vallenata, quien es de baja estatura.

A propósito de whisky, ¿cómo se toma? Los guajiros y vallenatos lo hacen en vaso pequeño, aguardientero, por tragos. En cambio los samarios lo degustan con hielo, razón por la cual dicen allá que las fiestas de pobres se acaban por falta de hielo, y las de ricos, por falta de whisky.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Óscar Alarcón

Las frases de Gaitán

La larga espera

El caso Carrasquilla

A propósito de “mermelada”

Los auxilios del 86