Por: Óscar Alarcón

Macrolingotes

La democracia tiene sus costos.

La realización de elecciones, el número de miembros del Congreso, la existencia de dos cámaras, lo que ganan sus miembros. Todo eso es impopular, pero para la democracia eso es mejor que un régimen dictatorial en el que el pueblo no se manifiesta ni tiene representantes.

La cámara única o la disminución de los miembros de las dos existentes harían más costosas las campañas, con las consecuencias de corrupción que ello conlleva. Hay una sola cámara en Israel, Luxemburgo, Noruega, Islandia y Finlandia y pasaron a esa condición los parlamentos de Nueva Zelanda, en 1950; Dinamarca, en 1953, y Suecia, en 1969. El ilustre expresidente que encabeza la lista de su movimiento al Senado recalienta esa propuesta para la consecución de votos, y para hacer populismo, a pesar de saber muy bien que ello jamás será una realidad.

Sergio Arboleda, quien fuera un ilustre constitucionalista en el siglo XIX, escribió: “Nada hay más peligroso en las repúblicas como los cuerpos legislativos poco numerosos, en los cuales los gobernantes pueden fácilmente hacerse dueños de la mayoría” (La Constitución política, Biblioteca de Autores Colombianos, Bogotá, 1952, p. 289).

La universidad que tomó el nombre del ilustre constitucionalista payanés es, paradójicamente, una de las más importantes defensoras e impulsadoras de las tesis del ilustre expresidente, tanto que en su lista al Senado figura Zaida Barrero de Noguera, esposa del rector Rodrigo Noguera Calderón, gran amigo y a quien los conservadores consideran el padre Gabriel Giraldo del siglo XXI.

¿Qué pensaría el ilustre jurista Arboleda de esas alianzas? Rodrigo, eso le pasa a la Sergio por no estar en la U.

 

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