"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 11 horas
Por: Óscar Alarcón

Macrolingotes

El expresidente Álvaro Uribe divaga en poner nombre a su movimiento político.

Primero lo denominó Puro Centro Democrático y después, quién sabe por qué razón, le quitó lo puro, palabra que según la RAE significa: “que procede con desinterés en el desempeño de un empleo o en la administración de justicia”; o “casto, ajeno a la sensualidad”. Quién sabe si sería por lo primero o por lo del gustico, en lo segundo. De todas maneras, dejó de ser puro el Centro Democrático.

Ahora, para que no lo confundan con la U —partido al que le esperan días granados—, el Centro Democrático tendrá una U adelante que no se sabe si significa universidad (porque el expresidente dijo que cuando dejara el gobierno iba a crear una) o la primera letra de su apellido, caso en el cual quedaría UCD, las mismas del partido español que en 1977 fundó Adolfo Suárez, Unión de Centro Democrático.

No es de buen augurio llamarse UCD. El partido creado tras la muerte de Franco duró menos de cinco años, gobernó poco menos, se acabó por falta de votos y el pobre Adolfo Suárez es víctima de un alzhéimer que ya no lo deja reinar en este mundo. Así que no se hagan muchas ilusiones los amigos del expresidente en el sentido de sacar diez, veinte o treinta senadores porque de pronto terminan como los españoles, dormidos y con alzhéimer 
Sin embargo, hay que reconocer que la Unión de Centro Democrático de Suárez fue el comienzo de la democracia española, reconocido como el hecho más económico en el mundo. Sólo costó un Franco.

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