Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Macron: más allá de Brigitte

Cuando Emmanuel Macron ganó la Presidencia de Francia, manifestaba que lo que más me gustaba era que tuviera como su esposa a Brigitte, una mujer 24 años mayor. E igualmente decía que si me hubiera tocado votar además de su programa lo hubiera hecho por ese simple hecho. Me parece que habla muy bien de él que un hombre, que se enamoró joven, haya mantenido su promesa y se haya casado con la que era el amor de su vida.

Ganó y el mundo, los medios y las redes sociales no esperaron para hablar del nuevo presidente, pero no lo hicieron de su juventud —el presidente más joven de Francia— ni de su vitalidad ni tampoco de sus nuevas ideas sobre el manejo de un país en decadencia ni de la Unión Europea, pero sí lo hicieron para marcar la diferencia de edad, para burlarse de él, pasaban fotos de una mujer paseando en una playa con un niño, de un intercambio de parejas entre Estados Unidos y Francia. Y es que nadie cuestiona al revés, cuando un hombre mayor está con una mujer 24 años menor, como sucede en Estados Unidos o en Rusia, o como sucedió en Italia con Berlusconi. Y es que el mundo sigue siendo muy machista y sexista y es triste prestarse a esos juegos.

Había mucho más para contar: Macron ganó sin pertenecer a un partido político tradicional, le ganó al populismo que se ha ido tomando la política mundial y a la extrema derecha de Marine Le Pen.

Eso sí, tiene numerosos retos: unir a un país divido no solo en lo ideológico sino en lo cultural, racial y religioso, con un alto porcentaje de xenofobia que predicaba su contrincante; un país con una crisis económica y un alto desempleo en el que es necesario flexibilizar las normas laborales. Macron ha planteado “la moralización de la vida pública” ante los distintos escándalos y la corrupción de sus antecesores. Pero ante todo uno de sus desafíos es afrontar el terrorismo latente en su país y en Europa. Y hablando de Europa, ha manifestado la necesidad de repensar la Unión Europea y revitalizar el euro como moneda común.

Sin embargo, tiene claro que para poder gobernar y reformar necesitará de una fuerza en el parlamento y obtener una mayoría en las próximas elecciones legislativas.

Esos serán sus retos y necesitará contar con Brigitte, su mayor consejera, a su lado. Pero siempre habrá algo más allá de la misma Brigitte.

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