Por: Luis Carvajal Basto

Macron: ¿Retornó el Liberalismo?

La victoria del candidato Liberal es una señal de “pare” a las tendencias populistas en el mundo. Más que eso, es la reafirmación de que el Estado Liberal sigue vigente luego de la disrupción inédita entre democracia y globalización. Luego del Bréxit y Trump, el triunfo de la señora Le Pen habría sellado el futuro de la Unión Europea y significado un retorno global al proteccionismo.

La crisis económica de 2008 no llegó “sola”. La acompañó un deterioro, prácticamente global, de la capacidad de los gobiernos para conectarse con los ciudadanos que se manifestó en la irrupción de indignados por todas partes. Esta insatisfacción con el régimen político, la democracia, pareció atenuarse solo temporalmente. Otros dos factores   contribuyeron a ello: la pérdida de credibilidad en la política, consecuencia de la incapacidad para satisfacer demandas de sectores damnificados en la globalización, y sucesivos escándalos de corrupción conocidos en casi todos los países, como nunca antes, consecuencia del desarrollo de redes y medios de comunicación que permitieron conocerlos, también, como nunca antes.

A estas alturas es difícil analizar la política observando los discursos ideológicos: son proteccionistas los candidatos de la nueva derecha al igual que los de las izquierdas trasnochadas. Luego de la derrota de la señora Clinton; después de la crisis fiscal de los gobiernos y la del Estado de bienestar, antes de Macron, no le aparecía contradictor a estas nuevas expresiones de un discurso mesiánico que, recogiendo las frustraciones de amplios sectores de trabajadores en países desarrollados, ha ofrecido devolver los empleos perdidos sin tener en cuenta ni explicar que  cambios abruptos en la estructura productiva mundial, por “decreto”, propiciarían un aumento global de precios, acompañado de reducción de salarios y utilidades. El costo de dejar de aprovechar ventajas comparativas y competitivas; la negación del principio de la especialización.

El fenómeno Macron, de paso, es un contragolpe de la democracia a las  nuevas maneras de hacer política fundamentadas en conseguir el favor del elector sin reatos éticos ni morales; pos verdades y verdades alternativas: simplemente mentiras, como interpretamos en nuestra columna del pasado 8 de enero (ver aquí)  En un candente debate con su contradictora la semana pasada pudo “desnudarla” ante millones de franceses: “Su proyecto vive del miedo y las mentiras” le dijo, poniendo en evidencia una estrategia que dio resultados en Inglaterra y Estados Unidos(Intromisión Rusa; F.B.I etc. ) y a la que la señora Le Pen no renunció tratando de enlodar a Macron hasta último momento, ciberataque incluido.

Este dique anti populista que significa Macron, con el respaldo de partidos de izquierdas y derechas, tendrá efectos positivos en la amenazada supervivencia de la Unión Europea. Representa la vigencia de una propuesta de conducción del Estado lejos de extremos. Un modelo incluyente que reconoce y reivindica iniciativa privada y Libertades sin desconocer la función del Estado como reductor de desequilibrios y promotor del progreso social, banderas históricas de la golpeada Social democracia europea y, vale recordarlo, del Liberalismo colombiano. Abre el camino para superar evidentes disfuncionalidades del régimen político en la globalización, aunque no será suficiente si no se producen otro tipo de ajustes.

¿Retornó el Liberalismo? Al menos en Francia sí, pero lo que se viene a nivel mundial es un periodo de forcejeos entre quienes intentan sacar provecho de las disfuncionalidades entre democracia y globalización y quienes tratarán de insistir en la vigencia del régimen político y seguirán jugando con sus reglas.

La Unión Europea, mientras subsista, seguirá siendo un jugador de peso en el escenario mundial garantizando pluralidad y equilibrio, con Estados Unidos, Rusia y China, en las decisiones políticas, económicas y comerciales, en un periodo de cambios drásticos en el orden mundial. En Colombia los efectos políticos de la victoria de Macron, al menos en el corto plazo, no se sentirán ni influirán las próximas elecciones. Nuestra división interna, que ahora gira en torno a la Paz, se va a mantener hasta 2018 aunque quienes celebraron el triunfo de Trump no festejen la victoria de Macron.

@herejesyluis

 

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