Por: Iván Mejía Álvarez

“Madurito” Perdomo

Jorge Fernando Perdomo, el presidente de la Dimayor, jamás olvidará esta semana en la que su nivel de impopularidad y la reacción a sus determinaciones ha llegado al máximo.

Con buenas intenciones, pero totalmente ajeno al gremio que maneja, Perdomo intentó apretarle las clavijas a una dirigencia que se ha convertido en idiota útil de los delincuentes disfrazados de barras bravas que abundan en el país. Sancionar con pérdida de puntos, expulsión del torneo, inhabilidad de por vida a los dirigentes que ayudan, financian, conviven con esta asquerosa plaga, mediante una reforma a los estatutos de la Dimayor, era una buena idea, que de ser aprobada le mostraba al país que la dirigencia sí se quería regular. Por supuesto, lo derrotaron, no le aceptaron nada y terminaron, como por darle “contentillo”, nombrando una numerosa comisión para estudiar la violencia. Una de esas comisiones que nunca se reúne, nunca hace nada. Entre las comisiones oficiales y las investigaciones exhaustivas, que entre el diablo y escoja.

Pero allí no habrían de parar las malas noticias para Perdomo. La invasión a la cancha del Pascual, la guerra entre hinchas de América y Cali, dio motivo para que el presidente de la Dimayor sacara al descubierto el aire de dictadorzuelo barato que le acompaña en sus ideas políticas. Como buen representante de la vieja godarria huilense, Perdomo concluyó que la culpa de lo que pasó en Cali era de la prensa y decidió en determinación sin precedentes prohibir la televisión de los partidos de América y Cali, así como el ingreso del periodismo a los estadios de Bucaramanga y Palmaseca, aunque en esto último dio marcha atrás.

Perdomo se equivoca gravemente porque viola un contrato entre RCN, WIN y la Dimayor, rompe la bilateralidad y determina sin fórmula de juicio que no pueden transmitir. La Dimayor podría ser demandada judicialmente si los licenciatarios así lo desearan y le saldría carísimo.

Perdomo trató de violar los derechos constitucionales de la libertad de prensa e intentó instalar una mordaza, una censura, un veto absolutamente antidemocrático a los medios de comunicación, que reaccionaron para que el “Madurito” huilense entienda que el periodismo existe y no puede ser pisoteado por cualquier ignoto personaje en plan de celebridad.

El presidente de la Dimayor castiga a los hinchas buenos de Cali y América, un 99 %, y a los aficionados de Bucaramanga y Millonarios que no tienen nada que ver con la refriega de Cali, y a los amantes al fútbol con una medida tan ridícula como ineficaz.

Qué semana Perdomo, la dirigencia rechaza sus planteamientos y usted se desquita con el periodismo y los buenos aficionados. Siga vendiendo el sofá, que así va bien.

 

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