Por: Uriel Ortiz Soto
Comunidad y desarrollo

 ¿Maduro tomó delantera?

Es mucho lo que se habla y se dice sobre la permanencia de Maduro en el poder, lamentablemente las cosas no parecen estar tan fáciles para que el dictadorzuelo caiga.

Con los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela: la llegada de dos aviones rusos con personal militar y cargados con material bélico, más el levantamiento de la inmunidad parlamentaria al presidente encargado Juan Guaidó, existe preocupación en los medios nacionales e internacionales porque el dictador Maduro se quedará en el poder por otro tiempo.

A no ser que los Estados Unidos tomen la decisión de una intervención cívico-militar, es decir, que sea lo menos traumática posible, con el fin de evitar derramamiento de sangre y la pérdida de muchas vidas, como suele suceder en estos casos.

Mientras las organizaciones internacionales no dispongan de músculo jurídico con un contingente de tipo militar para hacer frente a las crisis y opresiones que se presentan con los gobiernos de sus asociados, las medidas y sanciones que se tomen o dicten no pasarán de ser un saludo a la bandera.

Desde los inicios de la crisis de Venezuela, Estados Unidos y sus aliados, incluido el Grupo de Lima, no han ahorrado esfuerzos para promover sanciones contra el gobierno de Maduro, sin que hagan mella en su gobernabilidad; antes, por el contrario, todos los días se presenta más amenazante y con firmes deseos de continuar en el poder.

Hay que entender que Maduro, además de ser un dictador, es un criminal y no le importa sacrificar a su pueblo en aras de enriquecerse junto con su séquito de aduladores, incluidos los altos mandos militares, que están manejando las principales empresas del país.

De acuerdo a los últimos acontecimientos y como están las cosas, todo indica que Maduro permanecerá en el poder por algún tiempo, salvo que se adopten medidas encaminadas a una intervención militar, pero en el menor tiempo posible.

El fenómeno Guaidó, que con tanto entusiasmo recibimos, parece desinflarse más todos los días, puesto que no ha existido correspondencia de reciprocidad internacional; todo parece indicar que los principales países opositores, China y Rusia, están afilando sus baterías para dar una respuesta a los Estados Unidos y sus aliados en caso de existir una intervención contra Venezuela.

No es que China y Rusia sean afectos al gobierno chavista, ni que comulguen con el régimen de opresión de Nicolás Maduro y sus aliados, lo que sucede es que la deuda venezolana con los países asiáticos es de marca mayor, con intereses petroleros de por medio, y que al presentarse la derrota de Maduro en cualquier circunstancia perderán todo el oro y el moro, recaudados en los más de 20 años de gobierno chavista.

Por eso, los aviones cargados con armamento y militares rusos —muchos de alta graduación— que se encuentran apostados en el aeropuerto de Maiquetía son una clara demostración de que el gobierno ruso está dispuesto a defender sus intereses, representados en deuda externa por varios miles de millones de dólares americanos, con el gobierno de Nicolás Maduro.

En conclusión, todo indica que Maduro, ante tanta retahíla y discursos opresores, aprovechó la oportunidad y así lo está pregonando, puesto que nada ocurre; se presenta ante el mundo como un gobierno perseguido por el imperialismo yanqui y sus aliados.

Aunque esto no sea cierto, es lo que se ve y se percibe con los gobiernos que no han tomado partido ante la grave crisis que afronta el pueblo de Venezuela. Es muy peligroso que muchos de ellos, ante tanta presión diplomática, lleguen a la conclusión de que la situación de Venezuela no es de tal gravedad, más sí de persecución política contra el gobierno dictatorial de Maduro.

El Grupo de Lima, que inicialmente tuvo un posicionamiento de credibilidad frente a esta crisis, se ve desfallecer todos los días y muy seguramente llegará el momento en que no quieran comprometerse más con una situación que los ubicará frente a un abismo diplomático cuando tengan que dar una respuesta positiva a una intervención militar promovida por los Estados Unidos con varios de sus aliados.

Pero hay algo más de fondo con las organizaciones internacionales como la OEA, la ONU, el Grupo de Lima y demás, que han demostrado su solidaridad con la crisis de Venezuela y no han ahorrado esfuerzos para promover sanciones de toda índole, estrechando el cerco diplomático, pero sus efectos no han dado los resultados esperados.

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2019-04-09T20:00:00-05:00

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