Por: Julio Carrizosa Umaña

“Magia salvaje” y las Zidres

Los espectadores que se conmueven contemplando los bosques y los animales que se muestran con tanta efectividad en el documental Colombia: Magia salvaje no se imaginan que en estos mismos días el Congreso está a punto de aprobar una ley que pondrá en peligro esa naturaleza.

Se trata de la ley que establece zonas de interés de desarrollo rural y económico (Zidres) que serán declaradas en áreas “aisladas de los centros urbanos más significativos, que demanden elevados costos de adaptación productiva por sus características agrológicas y climáticas, tienen baja densidad poblacional, presenten altos índices de pobreza, carecen de infraestructura mínima para el transporte y comercialización de sus productos”. A este artículo primero se le agregó un parágrafo que establece “los territorios declarados como Zidres serán sustraídos automáticamente y para todos los efectos de la Ley 2 de 1959”.

La Ley Segunda fue elaborada en el gobierno de Alberto Lleras Camargo y en ella se apoyan las grandes reservas de la Amazonia y la costa del Pacífico, así como los restos del bosque andino en la cordillera Central, en el valle del Magdalena, en la Sierra Nevada de Santa Marta, en la reserva forestal de El Cocuy y en la serranía de los Motilones. En esta ley se fundamentan los parques nacionales establecidos antes de diciembre de 1974. Las condiciones y la descripción legales de las Zidres permitirán que la colonización empresarial destruya esos bosques sin que puedan intervenir ni las autoridades locales ni el Sistema Nacional Ambiental.

Esperamos que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se oponga a la aprobación de este parágrafo en el cuarto debate que se inicia esta semana. La ley en general es una muestra de ignorancia y de ingenuidad acerca de las posibilidades de producción agropecuaria competitiva en suelos pobres y bajo incertidumbre climática, y el parágrafo en cuestión contradice las políticas de conservación de los bosques que tanto enorgullecen a la Nación en las reuniones internacionales.

Sería interesante que el Ministerio de Agricultura conociera con mayor detalle lo que hoy está sucediendo en Argentina y en Brasil con las grandes extensiones que se entregaron para estos tipos de producción empresarial y que son abandonadas cuando bajan los precios, dejando los ecosistemas completamente transformados, su biodiversidad destruida, sus aguas contaminadas sin remedio. Tal vez esa información lograría disminuir su entusiasmo.

 

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