Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Magistrado confeso

SORPRENDE QUE EL PRESIDENTE DE la Corte Constitucional, Nilson Pinilla, afirme en entrevista a María Isabel Rueda, que en la Corte nadie es uribista.

¿A quién creería que le hablaba? Empezando por él mismo, es imposible negar que allá también reina el uribismo. Los magistrados recientemente nombrados contaron todos con el apoyo de las fuerzas gobiernistas en el Congreso, y el guiño del “Falacio de Nari”, como le ocurrió al “independiente” Mauricio González, ex secretario jurídico de Palacio.

Nilson no admite ser uribista ni antiuribista, pero en este reportaje mostró sus simpatías por la reelección de Uribe, al sugerir que la Corte prohibió una segunda reelección, pero no la que provenga de un referendo, pues coincide con José Obdulio en que hay que dejar que el pueblo decida. Veremos si se declara impedido cuando le llegue el referendo o el acto legislativo que permita la segunda reelección. O si prefiere que lo recusen y la Corte lo separe del conocimiento de ese litigio reeleccionista, como tuvo que hacerlo en el tema del aborto, también por otro reportaje imprudente y prejuzgador que le concedió a la misma María Isabel.

Pinilla niega ser el funcionario al que se refirió Jaime Araújo, como aquel que en una sesión abogó por reelegir al actual mandatario porque, según él, cuando se votó la primera reelección no era magistrado. Eso es cierto, lo que no lo es, es que Araújo haya dicho que ese episodio ocurriera en esa oportunidad. El deslenguado incidente, que no todos han olvidado, tuvo lugar al conocerse la buena noticia de la Operación Jaque. ¿Habló el político o el jurista?

Peor los ataques injustos a Carlos Gaviria, José Gregorio Hernández y Alejandro Martínez, que contrastan con la zalamera ponderación de Manuel José Cepeda, calificándolo como un “gigante”. A Pinilla le parece mal que sus ex colegas hagan política al retiro de sus cargos, pero exalta a Cepeda, quien votó favorablemente la reelección, modificando su postura inicial, para que después su padre se convirtiera en embajador del Gobierno reelegido y él en contratista de una entidad estatal, según lo denunció Felipe Zuleta. Si esos son los gigantes, cómo serán los enanos.

Pinilla fue magistrado de la Corte Suprema, donde se le recuerda como el “gran elector”, más que como ponente de una jurisprudencia histórica. Esa habilidad aún la ejerce en la Suprema pero desde la Constitucional, promoviendo o vetando candidatos a magistrados o impulsando aspirantes a la Presidencia. ¡Qué paradoja! Si hay alguien que simbolice un antes y un después en la Corte Suprema, ese es Nilson, quien sin embargo hoy censura lo que en su momento jamás le incomodó.

Definitivamente el pez por su boca muere.

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Adenda No. 1. Luis Guillermo Giraldo nos cree bobos. DMG no ha dicho que entregó cinco mil millones de pesos en efectivo a los promotores del referendo, sino que los invirtió en especie y en la logística de esa causa. Que se defienda sin distorsionar los graves cargos que los comprometen a él, a los auspiciadores del tramposo referendo reeleccionista y a su directo usufructuario.

Adenda No. 2. Extraña la versión de Sergio Fajardo sobre una famosa fiesta celebrada en su honor, financiada por personajes controvertidos. El ex alcalde no desconoce que sí estuvo en el festejo, tampoco que la juerga tuvo lugar cuando ganó unas elecciones, pero según él, nada tuvo que ver con ese ágape. A propósito, sería útil que Fajardo revelara quiénes financian la campaña que adelanta, como también si de sus ingresos y gastos se están rindiendo cuentas al Consejo Electoral.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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