Mandatarios de la oposición, ¿“harán eco” de las protestas del “paro”?

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Les corresponde quitarse la camiseta de la oposición al Gobierno y gestionar para demostrar que sí se puede dentro del “modelo”.

En su discurso de posesión, la alcaldesa Claudia López se mostró muy cómoda como parte del movimiento del “paro nacional”. Pero tal vez a ella, Daniel Quintero (Medellín), Jorge Iván Ospina (Cali), Carlos Caicedo (Magdalena) y otros, les esperen dilemas que les impidan ganar por punta y punta (gobierno local y oposición nacional).

“Hoy no solo hacemos eco sino que somos parte de las mayorías ciudadanas que se han tomado las calles”, dijo la alcaldesa insigne de los nuevos mandatarios. No son las “mayorías ciudadanas” y decirlo es tener todavía la camiseta de la oposición.

“Hacer eco” merece una reflexión: ¿eco a qué? ¿A las 104 demandas de los promotores del paro, a la justificación de los bloqueos, a la pretensión de imponerle al gobierno interlocución y agenda por la fuerza del “paro”, al odio y radicalismo que destila una fracción de los manifestantes?

¿Eco a la estrategia de desestabilización no sacando el Esmad cuando manifestantes se dirijan al aeropuerto para ocuparlo como en Hong Kong? Sino en “última instancia”, cuando ya se lo hayan tomado (diluyendo su carácter disuasivo y preventivo).

Dirán que no. Que eco a eso no. Y “eso” es lo realmente evidente. Lo demás es sobre todo interpretación, política. Como “nuestro reto de impulsar en y desde Bogotá ese nuevo contrato social e intergeneracional que reclaman nuestros jóvenes y mayorías ciudadanas”. Lo cual está muy bien en son de eco.

Eso implica gestionar dentro del sistema “aspiraciones de educación pública gratuita de calidad, de cuidado, de medio ambiente, de cómo profundizar las libertades y los derechos para cerrar las brechas de las desigualdades y exclusiones” (López), demostrando que sí se puede desde un gobierno territorial.

Así, hacerle eco al espíritu antisistema de muchos jóvenes manifestantes sería contradictorio con la misión de conseguir cambios usando los recursos e instrumentos dados. La esperanza en los llamados gobernantes alternativos debería ayudar a una desradicalización de las protestas.

Si lo hacen bien, allanarán el camino para ganar el poder presidencial en 2022. Probablemente el instinto los hale en sentido contrario, pero los incentivos no son anti-gobierno y anti-sistema. Son hacia la cooperación con la nación y hacia el cambio ordenado.

El gobierno nacional, por su parte, tiene que preservar el orden público y probablemente no querrá dejar que la agenda social la lideren sin más los gobiernos territoriales de los partidos de oposición. Cooperar y competir le tocará.

Sin embargo, veremos hasta dónde llega el "hacerle eco" al "paro". Por ahora, la alcaldesa de Bogotá pactó políticamente con los organizadores de protestas el alcance del uso de la Policía. Le falta reunirse con los grupos radicales de las universidades públicas para pactar que no usen la violencia contra la Fuerza Pública.

@DanielMeraV

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