Por: Antonio Casale

Manejo

La lección de manejo de grupo que Mourinho le está dando al mundo del fútbol hay que reseñarla.

Se dice que para ser entrenador de fútbol sólo hay que cubrir un requisito: ser terco. Se dice también que, ante un grupo repleto de estrellas como el del Madrid, hay que tener mano dura. Pero Mourinho demuestra que para el manejo de seres humanos, por galácticos que sean, los extremos no sirven.

Tras un comienzo irregular en la temporada, donde, una vez más, el Madrid perdió un trofeo enfrentando al Barcelona, y también puntos importantes en la liga, el equipo merengue hoy pasa por un gran momento. ¿Y qué pasó? Pues bien, un buen día algún suplente del Madrid se atrevió a levantar la mano en el camerino, tras un partido de esos en los cuales parecía increíble que tanta diferencia de dinero entre el equipo merengue y los demás no se notara, y decidió hablar.

Le expuso a Mourinho la inconformidad del grupo por el hecho de que el entrenador sólo contara con los mismos jugadores siempre. También denunció que el equipo sentía cierto malestar por lo que ellos llamaban favoritismo del DT para con los portugueses.

Pues bien, después de esa charla Mourinho decidió darle rotación a la nómina, hablar más con los jugadores sin diferenciar entre titulares y suplentes y, claro, todo hay que decirlo, encontró por fin, el momento estelar de Kaká, quien ha aportado en esta buena racha madridista.

El resultado: 18 goles en los últimos cuatro partidos de liga. Un equipo vertical y preciso, rápido y contundente. Va a ser cada vez más difícil, si esto sigue así, que Barcelona pueda seguir deteniendo el ímpetu de los de Mourinho. Y se demuestra una vez más, que, aunque los que definen en la cancha son los jugadores, la manera como el técnico mueve la manija resulta fundamental.

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