Por: César Rodríguez Garavito

Maquillando la deforestación

Si el gobierno Duque dedicara tanto esfuerzo a combatir la deforestación como le invierte a maquillar la presentación de sus cifras, la tala masiva de bosques estaría disminuyendo en lugar de aumentar cada año. Esa es la conclusión que queda después de ver cómo el Gobierno eludió el debate sobre la pobre meta de deforestación aprobada en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) la semana pasada.

Como escribí en una columna anterior, lo primero que hizo el Gobierno fue proponer una meta que oficializaba el incremento dramático de la tala. En el proyecto de PND que presentó al Congreso, aumentaba el número de hectáreas que permitiría tumbar: de las 90.000 hectáreas anuales que se había trazado (e incumplió) el Gobierno anterior, pasaríamos a 220.000 hectáreas anuales. Esta última cifra fue el nivel récord que alcanzó la tala en 2017 y equivalía a decir que el Gobierno la adoptaba como su aspiración oficial.

El anuncio desató una ola de críticas. Muchos recordaron que el peor daño que le puede hacer Colombia al clima global es tumbar árboles, que no solo capturan el dióxido de carbono que calienta el planeta, sino que, al ser destruidos, liberan aún más carbono. Otros señalamos que la meta era un incumplimiento abierto de los compromisos internacionales que Colombia asumió en la cumbre de cambio climático de París en 2015 —y de las órdenes de la sentencia de la Corte Suprema que le exige cumplir esos compromisos en la Amazonía, en un caso presentado por 25 jóvenes con apoyo de Dejusticia—. Más de 90.000 ciudadanos firmaron una petición para que el PND mantuviera al menos la meta del gobierno Santos.

En lugar de aprovechar la ocasión para respaldar con hechos sus declaraciones contra la deforestación, el Gobierno decidió responder las críticas con un retoque a la redacción del PND, que incrementa aún más el número de hectáreas taladas permitidas en su cuatrenio. Con una sencilla maniobra matemática, pasó a prometer que reduciría en un 30 % la deforestación; pero este porcentaje sería calculado no sobre las 220.000 hectáreas que había prometido inicialmente, sino sobre el número de hectáreas que se proyecta se estarán tumbando en el país al final del Gobierno, en 2022. Como la deforestación está disparada, esa proyección da un total de 360.000 hectáreas en 2022, lo que significa que el PND aprobado la semana pasada permite que la tala llegue a 252.000 hectáreas (es decir, 360.000 menos el 30 %), lo que es aún más que lo propuesto inicialmente. No sólo la oficialización y la bendición de la emergencia ambiental actual, sino su empeoramiento.

Pero los científicos y la ciudadanía tienen memoria y saben hacer cuentas. Y la comunidad internacional y las cortes no olvidan los compromisos jurídicos que pretende esquivar el Gobierno. Quedó claro que la estrategia del Gobierno es maquillar de verde el discurso y las cifras. Pero sus verdaderos colores quedaron a la vista de todos.

 

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