Por: Cartas de los lectores

Marchas e información

Por mi profesión, llevo varios años trabajando los temas de la comunicación personal y social, y tengo la impresión de que pocas veces en nuestra historia reciente se ha registrado un momento que confirme la validez de aquella ley de la comunicología que dice "Cuando no hay información, hay imaginación".

Es el pensamiento que suscitan las llamadas “marchas” que se han estado dando y multiplicando en este país, que a veces parece que no marcha por donde debe ser. ¿Tienen razón, por ejemplo, los estudiantes y profesores en las críticas al proyecto de reforma a la educación? ¿El presidente y la ministra ya han tomado nota de todas las críticas de tales estamentos a dicho proyecto? ¿Tienen razón esas críticas? Si la tienen, ¿por qué no lo reconocen? Si no la tienen, ¿por qué no toman una a una las críticas que parezcan relevantes o con poder de convocatoria y las desarticulan de una vez?

Como dicha tarea no la están realizando, diera la impresión, ante la debilidad comunicativa de ambos funcionarios, que los “marchistas” tienen toda la razón y que la ley señalada al comienzo de esta nota da lugar a imaginarse que si las autoridades no rebaten las críticas es porque los estudiantes y profesores tienen razón al declarar la huelga indefinida y salir a las calles e intentar poner a este país patas arriba (como pretenden en Chile), salvo que el presidente y la ministra decidan utilizar la televisión (y la radio) para dirigirse al país, como lo hacía el presidente Lleras Restrepo, para dejar claro por qué los huelguistas están equivocados. De lo contrario, si no hay información, habrá imaginación, y será en contra del Gobierno. Como está sucediendo en otros aspectos de la realidad nacional.

Ignacio Arizmendi. Bogotá.

TLC

Valdría la pena que se abriera una urna virtual en su prestigioso periódico donde pudieran expresarse y hacerse públicas las opiniones de todos aquellos que quieran opinar sobre los pronósticos que se puedan dar como resultado de la aprobación del TLC con EE.UU. Yo particularmente, que no soy economista, estoy más inclinada hacia la corriente que critica el acuerdo, porque sencillamente los productos norteamericanos van a entrar sin aranceles a competir con la débil economía nacional y el resultado es este corolario sencillo: si el consumidor va a escoger entre dos productos cualesquiera, siempre se irá por el que menos le cueste proporcionalmente con la calidad y el servicio que le esté prestando. El presidente Santos está eufórico por haber logrado esta meta. Ni siquiera sabemos que Colombia le tiró el salvavidas a Obama.

Gloria Upegui. Medellín.

 

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