Por: Uriel Ortiz Soto

“Mariamulata” o corrupción

De la pureza del sufragio depende la pulcritud de la Administración Pública y los Actos Administrativos que dicte el funcionario elegido.

El Pueblo de Cartagena no puede permitir que por marrullas politiqueras de los caciques de siempre, se vaya a frustrar todo un proceso de transparencia y pulcritud administrativa que con valor y altruismo a iniciado la nueva administración de la doctora Judith Pinedo.

Después de conocer el fallo proferido por el Tribunal Administrativo de Bolívar, sobre las presuntas inhabilidades que pueda tener la elección de la doctora Judith Pinedo (conocida) cariñosamente por sus coterráneos  como “Mariamulata”, elegida alcaldesa de Cartagena en las elecciones del 2007, es preocupante leer y escuchar todo lo que ha salido a la luz pública y de las cuales los medios de comunicación: locales, regionales y nacionales se han encargado de divulgar en los últimos días.


Valdría la pena que las instancias superiores de lo Contencioso Administrativo, la Fiscalía, Procuraduría y demás organismos de control revisarán minuciosamente este fallo, que según destacados juristas expertos en el tema, no es más que el producto y el resultado del accionar de los agentes de la corrupción, quienes venían usufructuando la administración desde los inicios de la elección popular de alcaldes.

En los tres últimos períodos que antecedieron a la doctora Judith Pinedo, la Ciudad Heroica, estuvo gobernada por el señor Nicolás Curi Vergara, muy conocido de autos en los Estrados Judiciales por el pésimo manejo de las finanzas y decenas de casos de corrupción administrativa, que con solo asomar las narices a las puertas de la Alcaldía en tan nefastas épocas, se percibía un ambiente malsano y enrarecido muy propios de los recovecos de la corrupción.

Lo intolerable es que, Concejales, Diputados, Representantes y Senadores del Departamento de Bolívar, y los organismos de Control, municipal y departamental, no se hubieran dado cuenta de semejante debacle en los años en que el señor Nicolás Curi Vergara estuvo manejando como feudo propio los destinos de la Ciudad Heroica Patrimonio de la Humanidad y patrimonio de todos los colombianos.

En los seis meses de gobierno que lleva la doctora Pinedo, se han descubierto una serie de chanchullos y peculados, que están, tan a la luz pública, que solo bastaría  un juez de la república, con el habito de la honestidad y pulcritud, que asuma una ligera investigación y de acuerdo a como están las cosas proceda de conformidad con las normas legales vigentes. No  cabe en cabeza de nadie que un alcalde saliente celebre contratos tres días antes del vencimiento de su mandato. En pocas palabras la ciudad de Cartagena, se encuentra en la ruina, con un déficit presupuestal altísimo y con muchas posibilidades de colapsar administrativamente si no se adoptan con urgencias los correctivos necesarios.

No solamente los Cartageneros, sino los, Colombianos, deberíamos iniciar desde ya una gran cruzada nacional, con el objeto de crear conciencia y dar pleno respaldo a la doctora Judith Pinedo, para que continúe en su cargo y no vaya a permitir el paso a quienes tienen postrada y liquidada la ciudad heroica desde hace varias décadas. No debemos olvidar que 117.000 Cartageneros votaron masivamente por el cambio.

El candidato que pretendió imponer el cacique de siempre fue derrotado estruendosamente con una diferencia de 50.000 mil votos. Pretender que se le vaya a anular la elección porque su esposo ocupó un cargo que no tiene jurisdicción y mando y menos manejo presupuestal, es doctrina jurídica traída de los cabellos y meritoria  para investigar la conducta del magistrado que profirió tan vergonzoso y arbitrario fallo.   

Comunidad Desarrollo y Gobierno

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