Por: Columnistas elespectador.com

“Martín Sombra”, libre

El exguerrillero Ely Mejía Mendoza, conocido como Martín Sombra, terminó logrando lo que las Farc, en La Habana, no querían: que exintegrantes como él, quienes resultaron acogiéndose al sistema de Justicia y Paz y eran considerados desertores —y, por ende, traidores—, se acogieran a los beneficios de la Jurisdicción Especial para la Paz. Sombra firmó el acta de compromiso, en la cual se especifica que él aportará verdades y colaborará con las víctimas a cambio de recuperar su libertad de forma condicionada. Y la obtuvo.

En su paso por las Farc, donde era considerado un “histórico” del grupo armado ilegal que luchó desde la década del 60 al lado de Manuel Marulanda, Sombra operó por mucho tiempo en los Llanos Orientales, creó varias compañías, estuvo a cargo de dos frentes, comandó el Frente 43 y durante los diálogos de paz en San Vicente del Caguán —cuatro años en que el entonces presidente Andrés Pastrana les despejó 42.000 kilómetros cuadrados a las Farc—, Martín Sombra fue el encargado de custodiar a policías y militares que cayeron en poder de la guerrilla a finales de la década de los 90.

Desde entonces, además, tuvo una misión fundamental: custodiar también a los políticos secuestrados por las Farc. Fue así como Martín Sombra quedó como el carcelero de Clara Rojas—se negó a entregar a su hijo Emmanuel mientras ella estuviera en cautiverio—, tres contratistas estadounidenses e Íngrid Betancourt. En 2008 fue capturado en Boyacá y su vida guerrillera llegó a su fin.

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2017-06-22T23:26:55-05:00

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