Por: José Roberto Acosta

Marx y Buffett

La tesis de Carlos Marx de que el sistema de producción capitalista es insostenible está poniendo a muchos a releerlo.

Sin embargo, es bueno anticiparles que no es el sistema de producción sino el sistema de consumo el que está haciendo tambalear a nuestro modo de organización social. Sí, un modo de consumo al debe. Un consumo desaforado de nuestros recursos naturales. Un consumo estatal financiado con emisión de billetes y bonos sin respaldo.

Los avances tecnológicos y biológicos han llevado a la productividad del capital a una frontera cada vez más difícil de superar, desplazando a millones de trabajadores y generando una merma en su capacidad de consumo que pone en peligro la dinámica del mismo sistema y que necesita de la demanda agregada de cada trabajador para ser sostenible. La anterior lógica está poniéndose en revisión con propuestas como la “regla Buffett”, según la cual, para solucionar la actual crisis económica, los ricos pueden aportar aún más a la sociedad, es decir, que paguen tasas de impuestos mayores a las actuales y dejen de estar beneficiados con exenciones tributarias, tanto ellos como las empresas de las que son propietarios.

Si la regla Buffett se aplicara en Estados Unidos y Europa, se copiaría en la periferia, como la nuestra, y significaría un nuevo paradigma, en el que ya no sería la unidad productiva la célula consentida del sistema, sino la unidad de consumo, es decir, esa clase media cada vez más amenazada o en vía de extinción, sobre la que realmente recaía la prosperidad económica. Ya no sería el banquero sino el usuario de sus servicios el objetivo de las ayudas o subsidios. La atracción de inversionistas no se centraría en ofrecerles condiciones de bajos impuestos, bajos intereses, mano de obra barata y respaldo estatal incondicional, sino en un mercado interno robusto con buena capacidad adquisitiva.

Tal vez Marx estaba equivocado y el sistema se pueda reinventar hacia la preponderancia en el consumidor. Estados Unidos y Europa han aplicado todo para sortear la actual crisis de los mercados, excepto una redistribución de cargas tributarias como la propuesta por Buffett. La mayor equidad tributaria es la última bala que queda para matar el Armagedón económico que se acerca.

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