Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

Más convergencias que divergencias

Leyendo y escuchando los planteamientos políticos de Iván Duque y Germán Vargas, se advierte que existen coincidencias entre estos dos candidatos a la Presidencia, lo que no sucede con Sergio Fajardo, Humberto de la Calle y Gustavo Petro.

A pesar de que las encuestas no favorecen a Vargas Lleras, quien últimamente ha tenido un notable ascenso, las alianzas que está cristalizando, entre las cuales existen figuras non sanctas, están haciendo pensar que llegará a la segunda vuelta.

De ser así, existiría un tête à tête de imprevisibles resultados porque si bien Duque cuenta con una mayor favorabilidad, carisma y mejores aliados, Vargas cuenta con un andamiaje político harto aceitado y el aparataje burocrático de la mermelada del presidente Santos, que se la jugará toda por su ex vice presidente.

Por otra parte, Marta Lucía Ramírez y Juan Carlos Pinzón son excelentes fórmulas, muy convergentes en sus posturas sobre el orden público, la seguridad, las reformas al Acuerdo de Paz, los “diálogos” con los elenos y la mano dura con las disidencias guerrilleras y con el narcotráfico.

Antier nomás se dieron dos noticias preocupantes: una, que estamos invadidos de coca, dolorosa afirmación hecha por el procurador Carrillo. Y otra, peor aún, en la que el mismo Gobierno reconoce que este mes no se cumplirá con la cuota de reducción de cultivos de la maldita hoja, aseveraciones que no solo les pusieron los pelos de punta tanto a Duque como a Vargas, sino que ambos coincidieron en que hay que tomar medidas extremas, llegando incluso a la propuesta de volver con la aspersión aérea.

Y ni hablar del melodrama de Santrich en que están de acuerdo con su extradición. También coinciden en que los diálogos con el Eln en La Habana no pueden darse de la manera como se están realizando, y otras muchas y muchísimas convergencias en campos como la salud, la reforma al sistema pensional, la educación, etcétera.

No sé por qué traigo a colación el dicho “perro viejo late echao”. Pilas, entonces, uribistas, goditos, cristianos y opinión pública. Recuerden que “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente...”.

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