Por: José Roberto Acosta

¿Más crecimiento al debe?

Los actuales niveles de endeudamiento de hogares, de empresas y del Gobierno en Colombia son los más altos de este siglo y superan los observados antes de la crisis económica de 1999, que fue la peor que haya sufrido el país.

Al cierre del año pasado, de cada peso ganado en los hogares se destinaba 21 centavos para pago de deudas, triplicándose desde el año 2005 y superando a los 15,7 centavos destinados en 1998. Una tercera parte de la deuda es para el pago de la vivienda y dos terceras partes para el pago de tarjetas de crédito, cuota del vehículo y otros consumos.

Por el lado de las empresas, su endeudamiento bordea el 43,53 % del PIB total anual, equivalente a $420 billones, incluyendo deuda en moneda extranjera. En la crisis de 1999 esta proporción llegó a un máximo del 32,70 %.

El Gobierno también rompe el funesto récord, con niveles de deuda bruta, del 50 % del PIB a nivel del Gobierno central y de casi 60 % del PIB a nivel consolidado. Tema heredado por el actual Gobierno, pero que pareciera no importarle al romper recientemente la regla fiscal y permitir mayor deuda en el inmediato futuro. Niveles muy superiores a los aceptados por las calificadoras de riesgo para países con nuestro mismo grado de inversión.

Mantenernos al debe se refleja dramáticamente en el frente externo, cuya contabilidad nacional arrojó que el año pasado importamos US$9.125 millones más de lo que exportamos y para este año ese déficit subiría a US$12.232 millones, a lo que se sumarán US$10.299 millones más de hueco por cuenta del neto de utilidades transferidas hacia el exterior por parte de empresas extranjeras radicadas en Colombia. Grave desahorro que financiamos con más deuda.

Por lo anterior, sorprende que el superintendente financiero proponga que los trabajadores puedan empeñar sus ahorros pensionales privados para “apalancar sus sueños”, solo para permitirles mayores ventas o créditos a los bancos.

No basta con quejarse de esta “maldita herencia” sin cambiar la tendencia de derroche público y hasta dudando de la cacareada “confianza inversionista” del sector privado como jalonador del crecimiento. Ya el desempleo supera los dos dígitos y desafortunadamente puede haber crecimiento sin creación de puestos de trabajo. Si la política de ajuste y austeridad del sector público no se activa, toda esta deuda la pagaremos con sangre.

@jrobertoacosta1; [email protected]

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2019-04-19T21:00:00-05:00

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