Por: Salomón Kalmanovitz

Más sobre la educación superior

En un reciente foro sobre el programa Ser pilo paga, Mauricio García Villegas decía que hace muchos años que no se funda una nueva universidad pública, un gran tecnológico que escape del clientelismo democratero que domina hoy las universidades del Estado.

España fundó nuevas universidades de gran nivel para escapar de la politización franquista de su sistema superior de educación y éstas han venido jalonando al resto. Hoy requerimos de una gran universidad de investigación, administrada por una burocracia competente y gobernada por el mérito que lidere todo el sistema.

Algunas universidades privadas están invadidas por el mismo virus clientelista que infecta a las públicas y además está el problema de las instituciones religiosas que censuran la biología darvinista o que no enseñan la astrofísica; en una del Opus Dei está prohibido enseñar a Freud. Por eso no me pareció apropiado que pudieran contar con fondos públicos del programa Ser pilo paga. Hay muchas universidades privadas que son empresas clientelistas y sus estudiantes deben votar por los directivos, no sólo en las elecciones internas sino en las de concejos y alcaldías. Finalmente y más grave aún, algunas son empresas criminales que perpetran desfalcos y asesinatos.

El Gobierno ha apretado los presupuestos de sus universidades por varias décadas que las han convertido en los trofeos más desvalorizados del clientelismo. La Universidad Nacional cuenta con un enorme capital humano, gracias a sus intercambios con universidades extranjeras. Parte de esos profesores se jubilaron y la Universidad no les hizo campo para que siguieran aportando al conocimiento, mientras que las universidades privadas les abrieron sus puertas, una clara trasferencia de capital público al sector privado. Existe en la UN libertad de cátedra que es su gran tesoro. La Facultad de Ciencias Económicas concentraba buena parte de los investigadores del país en los años 70 y Sociología era pionera en los 60, hasta cuando echaron a Fals Borda por estar vinculado a la Fundación Ford.

Hoy la situación no es la misma. Sociología está silenciada y Economía se alimenta del departamento de matemáticas y estadística que configuran el meollo de su rigurosa formación, habiendo sacrificado la economía política y la historia. La sede de Medellín, los edificios de ciencias económica e ingeniería son unas tasas de plata, mientras se dejan derrumbar edificios emblemáticos como los de artes y derecho. Lo que sigue siendo de gran calidad son sus estudiantes, seleccionados por mérito, pero no sucede lo mismo con parte de sus profesores. Me sorprendía alguna vez que los estudiantes de derecho de la UN obtuvieran altos puntajes en las pruebas Saber Pro, conociendo que uno de sus decanos se rajaría en los mismos exámenes.

Recibí más quejas: un profesor de la Universidad Pedagógica me informaba que las cátedras de economía se deben dictar obligatoriamente con un catecismo izquierdista de Marta Harneker, publicado en 1970. Otro me ilustraba casos de plagio comprobados que no tuvieron ninguna consecuencia para los delincuentes, incluyendo profesores de universidades privadas: “La incapacidad de sancionar legal (investigación penal y disciplinaria) y académicamente a los investigadores y docentes plagiarios promueve el delito editorial en las universidades colombianas. Visite el portal www.plagiosos.org”.

 

 

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