Por: Enrique Aparicio

Matisse un pintor simple con ideas inmortales

Como me fastidia  hablar en términos complicados, con frases demasiadas complejas que si las releo ni yo mismo las entiendo, voy a  hablarles de este enorme pintor en su estatura imaginativa como a mí se me dé la gana.

El pintor de las tijeras y papelitos –  mi forma de definirlo -  nació en 1869 y murió en 1954. Henri Matisse llegó a este mundo en un sitio algo así como Tabio, Cundinamarca, llamado Le Cateau-Cambresis, en el norte de Francia. 

Empezó a pintar casi por casualidad.  Después de terminar su carrera de Leyes, con 21 años, lo operaron de apendicitis y su madre le compró una caja de pinturas para que se entretuviera mientras se recuperaba.  Así fue como descubrió su vocación.  Empezó con retratos, naturalezas muertas, desnudos y paisajes.  Poco a poco fue inclinándose por el arte más abstracto, aunque en un momento dado lo dejó y regresó al arte figurativo. 

Era un convencido de que si se trabaja en el mismo sitio durante mucho tiempo es importante romper la rutina con los viajes para regresar con más seguridad a continuar el camino.  Así que además de recorrer Francia de norte a sur, viajó por distintas partes del mundo: Italia, Alemania, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos, España, Argelia, Marruecos y Tahití.  Sus vivencias en estos cuatro últimos llenaron su paleta con nuevos colores.  Le fascinaron las texturas y diseños de sus telas; conoció a las odaliscas, a quienes representó innumerables veces.  La luz del Mediterráneo, que disfrutó durante las largas temporadas que vivió en Niza, se refleja en muchos de sus óleos.

Por algunas entrevistas lo percibo como un buenazo.  Vaya uno a saber, pero él mismo se definía como un hombre tranquilo, buen padre de familia y trabajador.  Lo que sí es cierto es que su energía influyó a los artistas del momento.  Amable, poco dado a las expresiones egolátricas de Picasso, quien  manejaba la prensa con un dedo y  vendía imagen sin pestañear.  Matisse era más bien en plan de abuelo, al menos en su manejo corporal, pues con los recortes de sus papelitos que pegaba en los cuadros  con alfileres,  este artista tenía la agresividad del que sabe cambiar, de quien inventa. 

Su poder fue: atreverse.  Algo que todos tenemos como reto y pocos son quienes logran  aceptarlo.  Cambiar nuestra manera de pensar, evolucionar, reinventarse, son palabras que en Occidente se digieren muy difícil.  Gusta la seguridad, el techo propio y el resto del andamiaje para caminar no en la cuerda floja sino en la segura, en la fija.  Somos sedentarios mentales, la inteligencia nómada no es nuestro fuerte.

Le cayó la roya en 1941. Su matrimonio de 41 años se acabó y le apareció un cáncer en el estómago, que después de operaciones complicadas lo dejó en una silla de ruedas y de ahí optó por manejar un nuevo estilo: recortes y tijera.  Algo que parece infantil, pero los grandes de la época entendieron el mensaje de sencillez y creatividad. Artista irremediable, sobre todo lleno de imaginación, siguió trabajando hasta su muerte.

Fue un artista alegre, nada de sangre o distorsiones agresivas.

Como mucho pintor, ese deseo enorme del artista de desbaratar la intimidad de la  mujer, de mirar por el ojo de la cerradura, se refleja en la fuerza en sus odaliscas,  una forma elegante de decir prostitutas pues en la raíz sugiere concubinas o pertenecientes a un harem.  Pero cuidado con decirle a la novia o señora “estás vestida como una odalisca” a no ser que quiera buscar bronca.

Lo que más admiro de Matisse fue su sensibilidad al cambio de los tiempos, de las modas.  En lenguaje simple, mientras otros pintores entraron en expresiones donde una pintura muestra una figura con el ojo en los pies y las nalgas en la cabeza por decir algo, Henri Matisse procedió a darle a su trabajo expresiones llenas de simpleza.  Aquí no se abre la discusión de si las pinturas modernas se suponen  que simplifican lo que se quiere decir a través de una serie de figuras, triángulos o cuadritos, el pintor escogió como dije antes, la utilización de tijeras y cortar papel.

El youtube que hice es una ayuda para quien de verdad tiene ganas de vivir en un domingo en  paz.

 

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