Por: Antonio Casale

Máyer Candelo

En medio de un campeonato en el que poco se piensa, tanto adentro como afuera de la cancha, llama la atención encontrar jugadores que todavía nos pueden regalar algo de fútbol arte.

Y ese es el caso de Máyer Candelo, quien, a pesar de sus años, sigue demostrando que no tiene pies, sino pinceles. Los dos partidos de la semana pasada del diez de millonarios así lo demuestran.

La relación de Máyer con la hinchada de Millos ha sido como la que suele existir entre la gente y los genios, de altas y bajas. Es cierto, nadie olvida la tirada de la camiseta azul al piso, después de un partido en el que el respetable lo abucheó porque erró un penalti, tras cobrar displicentemente, en un juego definitivo. Pero esa es la misma gente que en innumerables ocasiones lo ha ovacionado tras faenas en las que sólo Candelo les regaló fútbol a cambio de lo invertido en la boleta.

Así mismo lo disfrutaron en sus mejores años los seguidores del Deportivo Cali, quienes hoy también extrañan la magia del fútbol de antes, cuando en el ocaso del Pibe los colombianos nos ilusionábamos no sólo con Candelo, sino con Jhon Mario, Arley Betancourt, Morantes y algunos otros, de esos que ya no hay.

Lo cierto es que Máyer para muchos luce lento, pero es, sin duda, el jugador más rápido de Colombia en algo que pocos hacen: pensar. Máyer es de esos que antes de recibir la pelota ya sabe a dónde debe enviarla, tiene visión periférica, se para en la cancha como pocos, maneja los tiempos como ninguno y nos recuerda que, en medio de tanto vértigo y velocidad sin sentido, es bueno que alguien ponga la cabeza encima de los hombros, que haga la pausa y piense, y eso es lo que encarna Máyer.

Candelo es una especie de artista incomprendido, en tiempos en los que se premia al que agrada a la tribuna porque corre sin parar, por encima del que aparece poco, nunca pega, jamás va al choque, pero que cuando tiene que aparecer lo hace, con ese pase preciso, venido no de los pies, sino de esa conexión entre cerebro, corazón y piernas que sólo unos pocos, por don divino, han experimentado. No sé si con Máyer le alcance a Millos para ser campeón, lo cierto es que con jugadores así vale la pena ver fútbol. Larga vida a Máyer Candelo en las canchas.

 

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