Por: Felipe Zuleta Lleras

A mayores riesgos, más robadera

MUCHAS VECES ME PREGUNTO LAS razones por las cuales se ha llegado a estos niveles de corrupción en el país y por qué hemos sido, como sociedad, tan permisivos con este cáncer que invadió todas las esferas, públicas y privadas.

Los estudiosos sobre el tema suelen presentar fórmulas para atacar este mal de raíz, pero no suelen especular sobre las razones de fondo que originan esta peste contemporánea. Entre más reflexiono, más me convenzo de que tiene directa relación con la percepción de muchos, tal vez millones de colombianos, quienes no creen en la viabilidad del país como sociedad organizada en torno a propósitos comunes.

Por el contrario, perciben que en vez de avanzar, vamos en un retroceso acelerado e imparable. Entre los síntomas claros de ese deterioro se encuentran, por sólo mencionar algunos, el hecho de que Colombia tiene más de 4 millones de desplazados por la violencia; el Estado, en vez de servirles a los ciudadanos, se ha convertido en uno de sus peores enemigos; la inseguridad y la violencia no han dejado a una sola familia sin tocar; en fin, podríamos hacer una lista inmensa.

Tal vez por todo esto es que la corrupción se ha convertido en el factor subversivo más grave que afecta de manera directa la institucionalidad y el bienestar de los colombianos. Si bien la violencia generada por los grupos subversivos, llámense Farc, paramilitares o bandas criminales, ha sido la que más han sentido los ciudadanos, creo de verdad que la corrupción ha subvertido más el orden legal y constitucional. Y es más lesiva, porque no es focalizada ni fácilmente detectable. No es la bomba de la guerrilla ni el ataque cobarde a una población específica. Es un asalto permanente en contra de los 44 millones de colombianos. A través de los robos sistemáticos y continuados van quedando en la calle millones de colombianos, sometidos a su propia suerte e implorándole a Dios que el gobierno de turno los ayude. Y ahí aparecen los corruptos, siempre oportunos y avivatos para delinquir a sus anchas, robarse la salud, las carreteras, el campo.

Los criminales llegan a saquear porque saben que es improbable que los agarren, pero si eso sucede también tienen claro que salen de la cárcel en poco tiempo a disfrutar de su platica mal habida. Pero, como en la ruleta rusa, se juegan el 50/50 porque en el fondo piensan que como el país es inviable y se va a acabar, es mejor robarse la plata antes de que no haya nada para tumbarse.

Por eso es que a más corrupción y, hoy por hoy, más posibilidades de que los pillen, más plata se van a robar, ya que el riesgo que corren es mayor, luego es mejor ir por más dinero del erario. A mayores riesgos, más robadera.

Notícula: Brillante, seria y fundamentada, por decir lo menos, desde el punto de vista académico, la imputación de cargos de la fiscal Morales al exsecretario de la Presidencia y la ex directora del DAS. ¡Tenemos fiscal! Y qué fiscal.

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