Mayoría vs. sabiduría

La democracia en la que todos creemos supone que la decisión suprema la tiene el pueblo.

El mejor y más evidente ejemplo de ello es la herramienta del voto, del sufragio universal, como la expresión ineluctable de la voluntad general, como: “Esta es la decisión del pueblo, y contra ella no hay vuelta atrás”.

Aquí hay dos elementos: primero, para los creyentes, se dice que “la voz del pueblo es la voz de Dios”; segundo, esa decisión definitiva de las masas nunca es una decisión unánime ni universal, sino el triunfo de la mayoría sobre la minoría.

Ahora, recordando la frase recientemente muy sonada (y esto va, otra vez, para los creyentes), cuando según la leyenda, la libertad de Jesús fue puesta a disposición del pueblo, éste eligió “que suelten a Barrabás”. Creyentes, ¿fue esa una sabia decisión?

Mayoría vs. sabiduría. Lo que sucedió hoy en Colombia no es sino un símbolo de que no siempre las mejores decisiones las toma el pueblo. Nueve magistrados, sólo nueve personas cuyo criterio académico e intelectual es difícilmente dudable, tomaron una decisión importantísima para todo un país.

Comúnmente, las masas se mueven ya sea por dogmatismos o por sensacionalismos. Es decir, lo que nos mueve son generalmente creencias demasiado arraigadas a la mayoría de nosotros, dogmas; o aspectos que nos “tocan el corazón” como la violación de niños, el ideal de paz, de libertad…

Siendo así, puede ser que los locos sean los verdaderos cuerdos. Cuando la mayoría excluye a la minoría, es porque esta es diferente. Muchos piensan que no debería haber debate para imponer la cadena perpetua a los violadores de niños, y si alguien dice, con o sin argumentos, que la cadena perpetua no es apropiada o no es la mejor solución, sencillamente “está loco”.

También, ahora que Uribe se debe resignar a que NUNCA jamás volverá a ser presidente de Colombia (o por lo menos no bajo la Constitución de 1991), utiliza el poder de la mayoría para dibujar alguna esperanza: sale a dar un conmovedor discurso en el que supuestamente lo que más lo inspira es colaborarle a Colombia en cualquier condición, invocando a la Participación Ciudadana como su último recurso. Se hace explícito que lo que Uribe quiere es que en todo el país se levanten movimientos de apoyo a su gestión, para así contar con la “ineluctable” voz del pueblo, la voz de Dios. Su causa no pudo con lo legal, a ver si la moral le ayuda. Y si es así, primero, nada hará cambiar la decisión que hoy tomó la Corte Constitucional. Segundo, la ley no puede perder su objetividad por la presión de la verdad que la mayoría cree tener.

 Juan Andrés Moreno.  Bogotá.

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