Por: Michelle Arévalo Zuleta
La Michelada

Me dejaron con los crespos hechos

“Vivir sin tiempo” se ha convertido en mi frase más usada últimamente y, al igual que yo, son muchas las mujeres que, entre el trabajo, los hijos y su pareja se olvidan de ellas por completo. 

Ir al salón de belleza es casi una cita semanal obligada para muchas colombianas. Sin embargo, no es un chisme de peluquería que esta práctica ha cambiado desde sus inicios hasta ahora. Usando de excusa un mes que conmemora la lucha de la mujer a través del tiempo, me fui en busca de planes que puedan devolvernos un poco de esa energía que tanto dejamos en las personas y trabajos con los que convivimos todos los días. 

Be pretty es la muestra perfecta de que acceder a los servicios de belleza ha cambiado gracias a las nuevas formas de comunicación. Esta app lleva dos años en nuestro país y cada vez más se consolida como la mejor opción a la hora de reservar cualquier servicio que involucre una peluquería, spa o estética. Esta plataforma es además la mano derecha de cientos de salones de belleza al posicionarse como su canal de ventas externo y sin duda un recomendado a la hora de buscar una experiencia más allá de un buen manicure o cepillado

Sin moverme de mi casa pude, a través de esta plataforma, agendar una cita en uno de los mejores salones de Bogotá, no solo por la calidad de sus servicios o instalaciones, sino por la calidad de su gente, que desde el momento en que pisas su puerta te reciben con tal amabilidad que no es difícil saber que llegaste al lugar correcto.

Salón 5 lleva tres años consolidándose como un lugar que se esmera por mantener los estándares de servicio muy altos, su dueño y fundador es también estilista y excelente conversador, un factor casi obligado para los miembros de este gremio que se han ganado el título de psicólogos al ser los consejeros de cabecera de millones de mujeres que pasan por sus manos.

En un espacio privado en el segundo piso del salón, con sonidos relajantes y aromas que evocan los pinos del bosque Elizabeth me pide quitarme los zapatos, la cartera, la chaqueta y sobre todo las preocupaciones por el tiempo que esté ahí.

Un plan hecho a la media empieza por diagnosticar y aportar el tratamiento perfecto según el tipo pelo, y el tipo de cansancio que mi cara evidencia.  Los masajes de espalda y cuerpo no se hacen esperar, de repente ya me hacen olvidar estar on line, en pocos minutos olvidé que estaba en una peluquería y viaje a la playa al borde de la orilla donde el sonido de las olas no dejaba colar pensamiento alguno. 

Los olores se intensifican, Elizabeth tiene claro qué puntos de cara a manos son indispensables tocar para liberar la carga de estrés que se va desvaneciendo, al tiempo alguien más se ocupa de mis manos y de un manicure impecable.

Como parte de la experiencia no puede faltar el cepillado y la asesoría de imagen, dudas y consejos sobre cuidados personalizado, pasabocas y bebidas calientes, complementan el paquete de relación que además de dejarme renovada, me dejaron lista para mi siguiente plan.

La  tecnología y el internet han sido vitales para cambiar la forma en al que accedemos a los servicios y vivimos experiencias, ya no buscamos  en cada esquina la oferta que más beneficie a nuestro bolsillo, hoy lo hacemos con tres clicks en internet,  hoy en día pensando en esa vida agitada y sin pausa en la que vivimos, aplicaciones como Be Pretty nos facilitan no solo buscar un sitio acomodado a nuestro bolsillo sino que nos da acceso a promociones y beneficios que solo su plataforma ofrece.

Más allá de vivir una experiencia única y privada debo reconocer que para mí las peluquerías son lugares de culto, donde disfruto compartir y escuchar historias, lugares donde uno se junta a ver cómo pasa la vida misma, donde charla sobre cosas fundamentales, filosóficas, cruciales, como así también banales, frívolas y superficiales.  Abrirnos a nuevas experiencias, sacar tiempo para nosotros es tan importante como ir al trabajo todos los días, y cada vez más la gente entiende que lo que buscamos a la hora de acceder a un producto o servicio ese ese valor diferencial que nos haga valorar la inversión y que nos deje a gusto como consumidores para poder volver una y otra vez.

845985

2019-03-21T00:00:12-05:00

column

2019-03-21T00:15:01-05:00

jrincon_1275

none

Me dejaron con los crespos hechos

33

4494

4527

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Michelle Arévalo Zuleta

Un restaurante para amar la vida

El nuevo restaurante Nikkei que llegó Bogotá

La moda arcoíris que trasciende

Viajar en la nave de los locos

Moda inteligente