Por: Luis Fernando Montoya

Medellín

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”: Bertolt Brecht.

El Medellín es uno de los equipos grandes e históricos de nuestro fútbol. Precisamente este año cumple cien años de fundado, por eso es fundamental que en su centenario esté a la altura de lo que significa para su gran afición. Infortunadamente pasa por un mal momento, es hora de hacer una introspección dentro del conjunto para identificar lo que no se está haciendo bien y buscar los correctivos necesarios para superar este momento. En los tiempos difíciles debemos detenernos y reagruparnos, analizar nuestros problemas y determinar lo que podemos hacer para salir adelante.

El Medellín pasa por dificultades económicas, deportivas, futbolísticas e incluso personales (comportamiento inadecuado de algunos jugadores), por eso deben trabajar conjuntamente todos los estamentos para retomar el buen camino:

1. Directivas: los actuales dignatarios hacen lo mejor posible para que el equipo esté bien, actualmente enfrentan deudas económicas altas, han hecho esfuerzos financieros para conformar un equipo con jugadores de experiencia en el fútbol. Infortunadamente aún no se ven los frutos, pero ellos con todo su profesionalismo, con su estilo de trabajo y escuchando ideas que beneficien a la institución, seguramente encontrarán las alternativas adecuadas para recomponer el camino.

2. Cuerpo técnico: Pedro Sarmiento y su grupo de trabajo apenas llegan a la institución, poco a poco irán colocando el “sello” de su estilo de manejo de grupo, la forma de jugar, entre otros, seguramente esto traerá reacciones porque lo nuevo genera ansiedad, pero la experiencia del técnico será clave para que su grupo de dirigidos se identifiquen con lo que él desea.

3. Nómina: es un grupo conformado por buenos jugadores, con experiencia en el fútbol, algunos a nivel internacional, técnicamente bien dotados. El futbolista es un profesional en su campo, debe tener un alto compromiso consigo mismo, con su familia, con la institución, con su afición. Son ejemplos para muchos niños y jóvenes, por lo tanto su comportamiento personal y profesional debe ser el mejor.

4. Afición: sus seguidores son fieles apasionados por su Poderoso, pero su actitud en el estadio y en su entorno debe ser de apoyar positivamente al equipo y no lo contrario. Es el momento para que todos los estamentos que conforman la institución centenaria roja y azul unan fuerzas para salir de la crisis.

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