Por: Nicholas D. Kristof

Mejor rosas que cocaína

A LO LARGO DE SIETE AÑOS, LOS demócratas se han quejado con todo derecho del antagonismo que el presidente Bush ha creado gratuitamente en el mundo, exasperando a nuestros aliados y socavando la estatura e influencia de Estados Unidos.

Sin embargo, ahora los demócratas están haciendo lo mismo con respecto al comercio. En América Latina, es Barack Obama y Hillary Clinton quienes son vistos como los vaqueros individualistas, mediante su oposición al acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia.

Algunos integrantes del Partido Demócrata alegan que se oponen al pacto debido a que Colombia ha abusado de los derechos humanos. Estas inquietudes son legítimas —pero no deberían ser usadas para castigar a personas como Norma Reynosa, mujer de 35 años de edad que, quizá, corte las flores que terminarán en el ramo de rosas que usted compre el Día de la Madre—.

Los derechos humanos no son una abstracción para Reynosa. Dos de sus parientes fueron asesinados en la brutal guerra e inseguridad que plagan su región natal, en el sur de Colombia. Otro más fue muerto por una mina terrestre, en tanto un cuarto pariente fue secuestrado a los 12 años de edad para trabajar con los guerrilleros en el Ejército de Liberación Nacional, conocido como Eln. La señora Reynosa administraba un pequeño restaurante, pero tuvo que huir luego que los guerrilleros le exigieran en extorsiones más dinero del que ella podía solventar.

“Nos dijeron que nos matarían”, recordó. “No dijeron cómo lo harían. Casi siempre, sencillamente, balean a la gente y arrojan sus cadáveres al río”.

Así que en junio de 2005, Reynosa y su marido abandonaron su hogar y huyeron a las afueras de la capital para ver si podían obtener empleos en la pujante industria de las flores. Ciudades colombianas como Medellín fueron las de mayor peligrosidad en el mundo a lo largo de los años 80 y 90, pero hoy son prósperas y las tasas de homicidio están por debajo de las registradas en algunos estados de Estados Unidos.

Una de las razones está en esos ramos que usted compra, que entran a Estados Unidos sin pagar impuestos desde Colombia. En últimas fechas, Colombia es el segundo mayor exportador de flores en todo el mundo después de Países Bajos, en tanto la industria da empleos a casi 200.000 personas. Cada día, hasta 28 aviones de carga transportan flores de Colombia a Estados Unidos.

Mejor claveles que cocaína, ¿no?

Los detractores del pacto de libre comercio temen que éste afectaría negativamente a los trabajadores estadounidenses. Sin embargo, los bienes colombianos ya entran a Estados Unidos sin pagar impuestos; lo que cambiaría es que los exportadores estadounidenses tendrían acceso al mercado colombiano. (Colombia está pugnando con firmeza por el pacto, no debido a cualquier beneficio inmediato en el área de comercio, sino porque su acceso a Estados Unidos, exento de impuestos, debe ser renovado con regularidad. Los negocios se muestran reacios a invertir en granjas de flores o fábricas de ropa a menos que sepan que van a ser capaces de exportar a Estados Unidos a lo largo de muchos años).

Algunos demócratas destacan que el Gobierno colombiano ha sido vinculado a unidades paramilitares que matan a sindicalistas. Para los demócratas fue importante sacar a colación estas inquietudes, obligando al Gobierno colombiano a lanzar una dura represión contra los paramilitares y a llevar a juicio a quienes asesinen a sindicalistas.

No obstante, el progreso de Colombia ha sido inmenso. Si bien los asesinatos de sindicalistas aún son un problema, se ha registrado una reducción del 80 por ciento desde 2002. El año pasado la tasa de homicidios de sindicalistas era de cuatro por cada 100.000, llegando a niveles mucho más bajos que la tasa de homicidio correspondiente a la población general.

Mientras corta flores en un vasto invernadero, Reynosa sabe que su futuro depende del acceso al mercado estadounidense. Ella coincide en que Colombia tiene problemas en el área de derechos humanos, pero argumenta apasionadamente que el


acuerdo de libre comercio es la forma de registrar mejoras continuas. Un aumento en el comercio dará como resultado más empleos y mayor seguridad, aunados a derechos humanos, argumenta.

En los últimos años se han registrado enormes avances en la seguridad y calidad de vida en Colombia, por lo cual el presidente Álvaro Uribe tiene un índice de aprobación de 85 por ciento.

El lunes de esta semana le pregunté a Uribe si existía preocupación entre dirigentes latinoamericanos con respecto a que los demócratas en el Congreso están alejando a Estados Unidos de su compromiso histórico con el libre comercio. Respondió directamente: “Yo no quiero imaginar esa posibilidad. Sería devastador para la buena relación entre Estados Unidos y nuestra región”.

Para su crédito, un considerable grupo de prominentes demócratas de administraciones previas ha aprobado con decisión el acuerdo de comercio, declarando que está “tanto en nuestros intereses vitales de seguridad nacional, como de tipo económico”. Sin embargo, los candidatos presidenciales no están prestando atención.

De manera instintiva, los demócratas critican a Bush cuando le hace daño a la estatura de Estados Unidos ante el mundo. Eso es fácil. No obstante, una prueba de honestidad intelectual es la propia voluntad para medir a su propio bando con la misma regla y destacar la complacencia en los políticos que normalmente admira.

Una de las acciones más costosas del presidente Bush fue su llano rechazo al Protocolo de Kyoto sobre el clima; esto simbolizó un enfoque “a mi manera o la calle” que apuntaló el sentir antiestadounidense por todo el mundo. Si el pacto de libre comercio con Colombia es rechazado y Estados Unidos da marcha atrás en su compromiso con la expansión del comercio, ese pudiera ser el equivalente demócrata del acuerdo de Kyoto, indicando un distanciamiento con respecto del internacionalismo.

Sería visto como una muestra del desdén de Estados Unidos hacia el mundo.

* Columnista de ‘The New York Times’, dos veces ganador del Premio Pulitzer, el último en 2006. 

 

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