Por: Santiago Villa

¿Memoria o masoquismo?

La forma de recordar el pasado es un terreno de duras disputas políticas. A 70 años del aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, la controversia en torno a su uso de esclavas sexuales todavía no se resuelve.

Se estima que más de 200.000 mujeres fueron obligadas a hacer de esclavas sexuales en los campamentos militares de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Las llamadas "mujeres de alivio" fueron en su mayoría coreanas, chinas y filipinas, aunque también las hubo de los más de ocho territorios adicionales ocupados por Japón durante los 15 años de invasiones y expansión imperiales en Asia, desde Tailandia, Birmania y Malasia, hasta Timor Oriental e Indonesia.

Las que no fueron raptadas fueron engañadas con promesas de que trabajarían en fábricas o plantas de producción. Aproximadamente tres cuartas partes de ellas murieron a causa de tratos degradantes y violentos que, según Yi Ok-seon, una coreana sobreviviente, "me hicieron sentir realmente violada. Fui engañada y tomada cuando era una joven adolescente. Viví en un matadero, no para animales sino para humanos. Allí se hicieron cosas innombrables".

Este año se conmemora el aniversario 70 de la rendición de Japón en el conflicto más destructivo de la historia, y si bien era una historia que parecía esclarecida, el actual gobierno del país asiático pretende arrojar mantos de dudas y atenuantes.

Mañana el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, dará un discurso ante el Congreso de Estados Unidos, en el mismo podio donde Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Japón, luego del ataque a Pearl Harbor. Se espera que Abe aluda al comportamiento de Japón durante la guerra, pero es aún incierto si lo hará en los términos que esperan sus víctimas.

Según Abe, del partido de derecha Liberal Demócrata, que tiene entre sus filas a los descendientes de ex-comandantes de la guerra, Japón debería tener una mirada "menos masoquista hacia su historia". Aunque ha expresado lamentar las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, no ha repetido las disculpas presentadas por la mayoría de sus antecesores. En el caso de las "mujeres de alivio", incluso ha afirmado que en realidad se trataba de prostitutas itinerantes que seguían a los campamentos del ejército.

Quienes apoyan al actual gobierno de Japón insisten en que la historia está siendo empleada como arma por China, especialmente, para fortalecer su posición política en Asia. Según esta línea, el expresar disculpas y arrepentimiento sería, en la actual situación, un acto de debilidad en el plano internacional.

Pero otras voces, como la del escritor japonés Haruki Murakami, dicen que Japón debería presentar disculpas "hasta que los ofendidos digan, ya basta".

La controversia arroja lecciones sobre las connotaciones políticas de recordar el pasado. Para Colombia, que en el mejor de los casos comenzaría a superar una guerra civil de más de 50 años, la historia se convertirá durante las próximas décadas en un terreno de tensiones. La verdad y la reparación no necesariamente serán suficientes a ojos de las víctimas, o de quienes se alzan como sus representantes en la arena política, y las decisiones que se tomen durante estos próximos años definirán los límites de su reescritura.

El ejemplo de Japón es una advertencia de que allí donde la historia parece ser transparente, seguirá habiendo terreno amplio para la manipulación.

Twitter: @santiagovillach

 

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