Por: Mario Morales

Menos prosa, más acción

HABRÍA QUE DARLES LA RAZÓN A quienes calificaron con el odioso adjetivo de "aplastante" la victoria de Santos. No sólo por cifras sino por el reguero que dejó entre sus rivales.

Mientras liberales, conservadores y Cambio Radical mimetizaron su derrota adhiriendo a la "unidad nacional", el Polo y el Partido Verde siguen "groguis", pasado el conteo de protección de más de dos meses.

El Polo sigue en revisión con diagnóstico de fractura, y los verdes no han vuelto en sí tras la "muenda" electoral, como lo prueba la reciente sorpresa de sus miembros, al enterarse, como el país, de que Fajardo aún no pertenece al partido, y que lo sigue pensando. Las dudas del ex alcalde, expresadas en Semana, son las mismas de sus simpatizantes que ven en la inactividad, un derroche de lo conseguido.
Se presiente exceso de cautela o indecisión en las directivas que contradicen su esencia, surgida de la naturalidad y espontaneidad, como las de Mockus, ahora acartonado y atado a sus asesores.

¿Es problema estructural? ¿Son excesivos esos 17 cupos en la dirección? ¿Es obstáculo tener cuatro copresidentes, o cinco si acepta Fajardo?

Tanta horizontalidad alimenta el debate, pero frena; lo demuestra la ausencia de resultados traducibles en rutas, al cabo del taller en Guaymaral. Se entiende la impaciencia crítica de Fajardo. Si hubiesen llegado a la Presidencia, ¿actuarían con la misma lentitud?

La planeación debe ir acompañada de acciones que antes que oposición, exijan, con el aval de 3'600.000 votos, que se cumplan sus propuestas, mencionadas por Santos en la posesión, como el respeto por la vida y los dineros públicos, y el encuadre de la educación como eje del desarrollo, temas en los que crece el escepticismo.

Los verdes deben decidirse por un presidente único, y, en consulta abierta o interna, pero inmediata, por un candidato a la Alcaldía de Bogotá (con aspiraciones legítimas de Peñalosa, Mockus o su esposa), y a las de otras ciudades y departamentos, antes que las fisuras maduren.

Pero sobre todo deben perder el miedo a actuar, a volver a arriesgar con la gente y las redes sociales, porque como dijo Disraelí, el estadista inglés, los experimentos en política significan revoluciones.

www.mariomorales.info.

En Twitter: @marioemorales

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