Por: Mario Morales

Menos símbolos, más pantaneras

Es la diferencia. Todos parecen actuar mientras el Gobierno luce bloqueado física y mentalmente. Miren al Puro Centro Democrático que conjuga todas las formas de lucha. Quiere meter dos aparentemente inofensivos troyanos en la actual legislatura en procura de engendros a los que bautiza prematuramente como constituyentes. Su fin es contraconstitucional; su método, la demolición.

A los trinos desestabilizadores de Uribe se une, según el congresista Juan Carlos Vélez, el apoyo del vicepresidente Garzón que atacaría desde adentro, dividiendo al Partido de la U y la reelección, a la espera de ser investido como el precandidato populista de la derecha. Nacido para matizar.

Se mueven los estudiantes de la MANE con propuesta para reformar la educación superior. Se siguen moviendo los indígenas y su sueño de invertir la historia y desplazar a los armados. Se mueven quienes los apoyan que han comenzado a solidarizarse de veras, recogiendo y enviando ayuda. Se mueve la justicia; con la senadora Dilian, ya son seis los presidentes de esa corporación con medida de aseguramiento. Se mueve tristemente la guerrilla atacando, dinamitando y dándoles portazos a acuerdos secretos con Santos. Lo suyo es la guerra.

Sin saberlo, grafican las organizaciones sindicales de Estados Unidos el talante del gobierno cuando dicen, a propósito de las leyes de reivindicación laboral, que “la implementación ha sido más bien simbólica”.

Y tiene razón el presidente del Congreso, Roy Barreras, cuando dice que a los ministros (pero incluido el presidente) les hacen falta botas pantaneras.

Eso de cifrar, con estadísticas y cuadritos, y de prometer inversiones con presupuestos intangibles es demasiado abstracto, como la paquidérmica vuelta a Colombia presidencial. Mucho de simbolismos y de pantaneras nada. Y quedan 743 días.

@marioemorales

 

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