Por: Cartas de los lectores

Mensaje para conductores irresponsables

Si tomamos en cuenta el comentario editorial del periódico El Espectador “Los problemas jurídicos de manejar con tragos”, publicado en la edición del sábado 21 de julio, también podemos afirmar que las pérdidas de vidas causadas por seres irresponsables que manejan con tragos deben ser penalizadas algún día en Colombia, sin ninguna contemplación. De una forma mucho más drástica que lo que plantea el editorial.

Los congresistas alegan que si lo anterior se decide en la presente época, las cárceles del país se verían más afectadas por el hacinamiento; entonces, muchas personas clamamos en voz alta que todo parece indicar que algunos miembros del Senado y de la Cámara prefieren que aumenten las víctimas y en consecuencia causen más hacinamientos, pero en los cementerios u hospitales.

Las exactas cifras de accidentalidad generadas por quienes conducen en estado de embriaguez son contundentes: 447 personas perdieron la vida el año pasado en circunstancias relacionadas con esta causa, mientras los heridos ascendieron a 2.423. Son estas cifras las que realmente obligan a que se extremen medidas y esto debe ocurrir muy pronto...

El último caso de que se tenga noticia fue el de Juan Carlos Varela Bellini, el conductor borracho que causó la muerte de tres motociclistas atropellados en la vía a La Calera, muy cerca de Bogotá.

Estos fatales hechos, demostrados con las citadas cifras, nos dejan a todos los ciudadanos la más elemental lección de respeto y maneras de llevar nuestra vital existencia y esto es, en síntesis, nunca mezclar licor y gasolina, pues el que incurra en este fatal error seguro que no tiene el debido respeto para las demás personas o individuos y mucho menos por él mismo y la ley, por lo tanto, debe penalizarlo algún día sin ninguna contemplación.

Si en cada tiempo que pasa más personas mueren en Colombia en accidentes ocasionados por conductores en estado de embriaguez, hay entonces una delicada situación; además, todos debemos tener en cuenta que según organismos internacionales de salud, las defunciones por accidentes relacionados con el alcohol (choques, atropellamientos y suicidios) ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte en muchos países del mundo.

Ante la gravedad de estos hechos bien se puede concluir en forma drástica que el conducir bajo los efectos del alcohol debería ser considerado hasta intento de homicidio. Ya no más, nunca más muertes por mezcla de alcohol y gasolina; y como lo sostiene el comentario editorial del periódico El Espectador, “manejar con tragos es una conducta estúpida que merece una sanción”.

 

Jorge Giraldo. Santa Marta.

 

 

 

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