Por: Klaus Ziegler

Mente masculina y mente femenina

La célebre frase de Simone de Beauvoir: “La mujer no nace; se hace”, sigue siendo la ideología de algunas feministas que insisten en negar la existencia de una identidad sexual innata y que aún sostienen que excepto por las diferencias fisiológicas más evidentes, la distinción entre masculino y femenino es una idea retrógrada, un constructo social  cuyo fin es mantener a la mujer subyugada en un mundo machista.

Estas ideas se sustentan en ideologías seudocientíficas que toman elementos del psicoanálisis lacaniano y de las llamadas “Teorías de género”, fantasías delirantes en contradicción con la evidencia empírica y los estudios que psicólogos y neurólogos han realizado en su afán de comprender las diferencias psíquicas y neurológicas entre los cerebros masculino y femenino.

Aunque la cuestión es sutil y apenas comienza a dilucidarse, existen decenas de estudios que demuestran que el género es una característica física, natural e innata. Al parecer, desde el momento del nacimiento, el cerebro masculino está genéticamente programado de una manera distinta del femenino. Hoy los psicólogos poseen evidencia para concluir que desde pequeños los niños y las niñas exhiben diferencias fundamentales.

Los bebés masculinos, por ejemplo, parecen estar más interesados en objetos en movimiento, mientras que las bebitas tienden a estarlo en personas y caras a su alrededor. Contrario a lo que se ha creído que es un simple estereotipo, las niñas prefieren jugar con muñecas y los niños con carros, pistolas y objetos que puedan usarse como armas.

Las diferencias neurológicas son también notables. El cuerpo calloso en la mujer es 20% más grande que en el hombre, y esto permite una mejor coordinación entre los hemisferios cerebrales. La amígdala es en promedio más grande en hombres que en mujeres, y esto hace a los hombres más agresivos. Las áreas de Broca y Wernicke son más activas en la mujer, lo que parece explicar por qué las niñas son, por lo general, más articuladas en el lenguaje y tienen mayor vocabulario que los niños.

Los hombres, por su parte, muestran una superioridad en la manipulación y juicio de las relaciones espaciales y dan mejores resultados en pruebas de razonamiento matemático. Un flaco favor le hacen algunas feministas a su movimiento tratando de defender una causa noble con ideologías obsoletas y falaces totalmente desligadas de la realidad.

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