Por: José Roberto Acosta

Mentiritas y mentirotas

La crisis económica de Europa ejemplifica las mentiras en el discurso de los políticos y tecnócratas. Una de las mentirotas es que la culpa es de Grecia, siendo que fueron los banqueros europeos los que desembolsaron créditos en una carrera sin control ni medición del riesgo.

O que el propósito de tanta discusión es salvar a los países en crisis y evitar una aguda recesión de carácter público, cuando la verdad es que se busca salvar los intereses privados de los ambiciosos banqueros europeos. O que la democracia se la lleva bien con el capitalismo, cuando tanta votación en cada país de la Unión Europea tiene agotados a los mercados, que no definen su recuperación y demandan una revisión del sistema de gobierno de la Eurozona, por considerarlo no adecuado para reaccionar rápidamente ante las causas de crisis como la actual y sí tardíamente sobre sus costosas consecuencias.

Entre las mentiritas están las pruebas de estrés test, impuestas a mediados del año por los reguladores financieros europeos a los bancos de la región, y que en el caso del banco franco-belga Dexia resultaban favorables. No obstante, la semana antepasada este banco quebró, dejando en claro que en cualquiera de los balances bancarios puede haber mentirotas. O que se diga que habrá solución al problema de la deuda griega sin caer en suspensión total o parcial de pagos por parte de Grecia, pues ese es un escenario inevitable que requerirá que sus acreedores bancarios se den una pela en sus balances, con lo que sale otra mentirita, y es que éstos necesitan una recapitalización que ya está en camino, la cual es una mentirota, no porque no se necesite más capital para salvar los bancos, sino porque dicha capitalización no será con la plata de los actuales dueños, sino con recursos públicos, generando un conflicto ético que todo político evade.

En Colombia también hay mentirotas, como decir que el TLC sólo traerá prosperidad, o que no se subirían los impuestos, o que el préstamo de Findeter, con recursos públicos, era para que los equipos del fútbol profesional colombiano pagaran los salarios atrasados a sus jugadores, o que Uribe no quiere volver a la Presidencia. Sigamos creyendo, ¿cierto?

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Roberto Acosta

La verdadera terna

Renuncie Fiscal Martínez

Si el fiscal sigue en el poder

¿Un fiscal con aval para mentir?

Carrasquilla violó regla fiscal